
Buenas
tardes.
Cuando
nos propusieron participar en este taller como pareja nos hizo
casi reír, ya que si algún tema sigue siendo fuente de discusión
(en el buen sentido de la palabra) en casa, es el de la
vacunación. Dicho de otro modo, no es un tema cerrado para
nosotros. Aún tenemos, al menos yo, muchas dudas, y aún estamos
leyendo e intentando aprender. Me parecía que era justo empezar
mi intervención anunciando que este no es para nosotros un tema
zanjado ni nuestra postura inmutable.
Brevemente, describiría así la situación actual de la familia
con respecto a la vacunación. Nuestros hijos de seis años, tres
y medio y seis meses no están vacunados de nada. Su padre se
opone «radicalmente» a su vacunación. Su madre, o sea yo, piensa
que de mayores deberían vacunarse de las enfermedades que para
los niños son muy benignas pero no tanto para los adultos. Los
dos nos plantearíamos la vacunación si hubiera un brote o
epidemia de la enfermedad, y si nos fuéramos de viaje o a vivir
a según qué zonas del planeta. Y, por supuesto, somos
partidarios de que nuestros hijos elijan más adelante su propio
modelo de gestión de la salud.
Lo de
«gestión de la salud» suena un poco pedante, pero es lo que
intentamos practicar en casa, la gestión de nuestra propia
salud. Desde que nacieron nuestros hijos, este tema ha pasado a
ser muy importante para nosotros, en el sentido de que le
dedicamos mucho más tiempo que antes. Leemos mucho y,
personalmente, reflexiono mucho y dudo también. Aprender a
conocer mi cuerpo, sus reacciones y señales de aviso ha sido un
primer paso que luego me ha permitido ayudarme con respecto a
mis hijos. En este proceso, he aprendido a usar mucho menos los
medicamentos de cualquier tipo, a dar tiempo a mi cuerpo, a
reaccionar ante una pequeña señal y descansar antes de llegar al
límite, a saber cuáles son nuestros puntos débiles (de cada uno
de nosotros) y a juzgar al sistema médico y farmacéutico. Esto
último puede parecer tonto, pero para mí es fundamental y no ha
sido un proceso fácil. Vengo de una familia muy de izquierdas y
políticamente comprometida, llena de mujeres con mucho carácter,
que pueden rebelarse contra muchas cosas, pero hasta ahora no
contra la medicina y el sistema médico imperante. De hecho, mis
decisiones sobre el parto, la lactancia y la vacunación han
encontrado en mi familia una fuerte oposición.
Dentro
de este proceso de tomar las riendas de la gestión de nuestra
salud, era lógico que decidiéramos no vacunar. No nos parece que
tenga mucho sentido la lactancia materna exclusiva hasta los
seis o nueve meses y la incorporación gradual de nuevos
alimentos al mismo tiempo que se inyectan varias dosis de
diferentes vacunas en los primeros seis meses de vida. Tampoco
parece tener sentido vacunar tan tempranamente de enfermedades
normalmente benignas en la infancia o de otras de muy difícil
transmisión o contagio. Vengo de una familia con problemas de
alergias y tengo una hermana con ataques de epilepsia sospecho
que a causa de una vacuna que se le administró, lo que también
nos ha parecido un dato a tener en cuenta. Y poco a poco hemos
ido eliminando vacunas, por el momento (ya he dicho que no era
un proceso cerrado).
No sé
si puede hablar de resultados con respecto a nuestra política
sanitaria familiar. De pequeña, recuerdo haber estado a menudo
enferma, haber necesitado antibióticos, padecer otitis, etc.
Diría que era una niña que enfermaba mucho y guardo mal recuerdo
de ello. Visto desde lo que sé ahora, creo que hubiera sido más
correcto gestionar mi salud de otra manera, incluyendo las
vacunaciones. Desde luego, por suerte, y querría creer que
también gracias a otra manera de criar (incluyo alimentación y
muchos otros hábitos de vida, además de las cuestiones
estrictamente médicas), mis hijos son los tres sanísimos, no
recuerdo que hayan tenido más que algún resfriado, alguna gripe
y la varicela. Nunca han estado más de tres días seguidos
enfermos. Así que, por el momento, nuestras decisiones con
respecto la gestión de la salud, como mínimo, no parecen tener
consecuencias graves, así que seguiremos leyendo y discutiendo y
creciendo.