
Educar
es llevar a la práctica un proyecto.
El
cerebro es el "transductor" que modula y armoniza el mundo
interno con el mundo externo y viceversa buscando la unidad de
función.
Las
asimetrías funcionales a nivel sensorial y motor nos avisan que
el sistema se está definiendo o ha recibido una agresión y busca
la mejor adaptación.
Las
asimetrías emocionales y mentales nos deben de alertar para
evitar la especialización. Hemos de activar lo polar
complementario y canalizar las tendencias más activas.
Los
modelos reactivos en las parejas suelen ser complementarios. En
el primer hijo predomina una tendencia reactiva, el segundo hijo
tendrá la tendencia reactiva complementaria, y el tercer hijo
dispondrá de ambas pero no unificadas. La madre se identificará
con uno de los hijos y podrá complementar al polar
complementario. El padre se identificará con uno de los dos y
podrá complementar el polar complementario. El tercer hijo
entrará en resonancia con ambos y deberemos cuidar muy
especialmente su estabilidad.
La
dinámica evolutiva de la pareja es el referencial para cada uno
de los hijos, los identifica y los complementa.
Al
tener en cuenta la tendencia reactiva podremos evitar su
especialización en la manera de procesar la información del
cerebro.
Canalizaremos su tendencia lineal y activaremos el procesamiento
en paralelo o canalizaremos su tendencia en paralelo y
activaremos su tendencia lineal.
La
acción educadora facilitará la unificación de la actividad
cerebral. El coloquio interhemisférico reversible es el mejor
antídoto contra las asimetrías funcionales o especializaciones
no contenidas por el proyecto global.
La
educación por el contraste facilita la compresión e integración
de lo relativo. Los contrastes bien definidos actúan como
referenciales. Nuestro cerebro necesita de referenciales
estables para poder buscar el relativo más adecuado en cada
momento, tanto a nivel físico, como a nivel emocional y mental.
Durante la época del embarazo y los tres primeros años se
establecen los referenciales más condicionantes para su
posterior desarrollo, en que se produce la emergencia del YO.
Alrededor de los tres años los referenciales activados
condicionarán a la fuerza unificadora del YO.
La
tendencia del entorno será la de calificar tanto en positivo
como en negativo, y se reforzarán los referenciales que lo
condicionan. Podremos iniciar sin desearlo la estructuración
asimétrica de una tendencia que podría ser complementada si
incorporamos en el proyecto educativo criterios amplios.
En el
período de 0 a 3 años, hemos de cuidar detectar:
·
La
tendencia reactiva
·
Las
asimetrías entre los dos hemicuerpos a nivel motriz
o
a nivel
estático
o
a nivel
dinámico
·
Las
asimetrías a nivel sensorial
o
a nivel
visual
o
a nivel
auditivo
o
a nivel
rítmico, espacial y temporal
Las
asimetrías no armonizadas condicionarán al sistema nervioso a
elaborar mecanismos de compensación durante el período de 3 a 6
años.
Las
asimetrías funcionales (vestibulares, cerebelosas) se
manifestarán de forma predominante a nivel corporal. Estáticas
asimétricas, en los hábitos posturales y en disarmonías
dinámicas.
Las
asimetrías sensoriales visuales generarán distorsión en la
integración del espacio, dificultades en el establecimiento de
los referenciales direccionales, displacer o tensión ante el
trabajo sobre papel, y se dificultará la fluidez de la red
intersensorial provocando la especialización auditiva y táctil.
Las
asimetrías sensoriales auditivas influirán en la integración del
tiempo, en la unificación del ritmo, en la ordenación y en el
análisis del lenguaje, en la verticalización, en una correcta
escucha.
Dependiendo del modelo reactivo, del entorno, de si se es de
primeros de año o de finales, del tiempo dedicado por la familia
en el desarrollo de su individualidad, de si gateó o no, de si
alcanzó la vertical no estando preparado su sistema visual, de
su historial genético, de la forma en que entró en el planeta
Tierra, de si fue el primero, el segundo, o el tercero, ...la
biografía de este ser humano será diferente y sus reacciones,
actitudes y respuestas ante los estímulos externos e internos
siendo los mismos para todos no serán interpretados de la misma
manera, se interpretarán en función de su historia, historia que
se inició cuando dos cargas genéticas se fundieron en una.