
AQUAGEST
Las
mujeres embarazadas y sus parejas no se conforman hoy día con
conseguir una atención adecuada durante el embarazo, parto y
postparto desde el punto de vista biológico. Hay una cada vez
mayor demanda de atención desde el punto de vista psicológico.
Un aspecto importante para tener un equilibrio psicológico
durante este período es el desarrollo del vínculo afectivo con
el bebé, lo que favorece una relación de calidad con nuestro
bebé. En pocas palabras podríamos definir el vínculo afectivo
como la capacidad para relacionarse con el bebé por parte de la
pareja con un amor incondicional.
Una
forma de desarrollar el vínculo afectivo con el bebé que va a
nacer es a través del trabajo que les presento, AQUAGEST, que se
basa primordialmente en profundizar en las Matrices Perinatales
Básicas (MPB).
Una
MPB se define como el conjunto de experiencias vividas dentro
del útero materno hasta la separación del bebé de su madre por
el corte del cordón umbilical. Estas experiencias contienen
emociones y sensaciones primitivas, ya sean positivas o
negativas.
Podemos clasificar estas experiencias perinatales en 4 MPB. Cada
una de ellas está relacionada con uno de los cuatro períodos
consecutivos del parto biológico. En cada una de las matrices el
bebé pasa por una serie de experiencias, sensaciones físicas o
imágenes simbólicas concretas, lo cual supone la presencia de
matrices psicoespirituales muy individualizadas que modelan
nuestra experiencia vital.
La
MPBI también recibe el nombre de «Universo Amniótico» y recoge
las experiencias intrauterinas previas al comienzo del parto
(sobre estas matrices se centra el trabajo desarrollado a lo
largo de 9 años en nuestro centro). La MPBII se centra en las
experiencias que tienen lugar entre el comienzo de las
contracciones y el momento de la apertura del cuello de la
matriz. La MPBIII se refiere a la lucha por la muerte y el
renacimiento; se sitúa en el paso por el canal del nacimiento.
La MPBIV supone la experiencia de abandonar el cuerpo de la
madre.
Cada
una de las MPB tiene sus aspectos biológicos, psicológicos,
arquetípicos y espirituales concretos, aunque no serán objeto de
desarrollo en este artículo.
Todos
hemos pasado por estas MPB y las tenemos grabadas en nuestro
cuerpo, incluso a nivel celular profundo. Este registro
experiencial no es ajeno a nosotros, sino que forma parte del
desarrollo de nuestra vida.
Existen distintas técnicas por las que se puede acceder a las
MPB a través de estados alterados de la conciencia, aunque
también puede suceder de forma espontánea.
En
nuestro trabajo con parejas nos centramos en la MPBI, intentando
que profundicen en sus propias MPB, de forma que la toma de
conciencia de su propia experiencia aumente la calidad del
vínculo afectivo con el bebé. El conocimiento exacto de lo que
puede estar sucediendo al bebé en su interior hace que la madre
establezca una mejor comunicación interior y exterior con el
bebé. En un principio el trabajo sólo se realizaba con las
mujeres, pero con el tiempo hemos incluido a la pareja.
Únicamente vamos a describir el trabajo con las mujeres, ya que
se puede extrapolar al de la pareja.
Nuestro trabajo se desarrolla en un medio acuático, lo que
permite recrear las condiciones internas del útero con mayor
precisión. Una de las características más importante del trabajo
es la temperatura del agua, que rondará los 36ºC
si en piscina portátil o 33-34ºC
si trabajamos en piscina termal (el trabajo en piscina termal
nos permite trabajar con varias parejas simultáneamente).
La
mujer se introduce en la piscina con su pareja provista de un
tubo de buceo y unas pinzas de nariz; éste es el único material
que necesitan traer para la realización del trabajo.
Previamente se recomienda a la pareja que vean fotografías de
bebés dentro del útero, como las que aparecen en el libro
«Nacer, la gran aventura» (Nilsson, 1990) y que se dejen
impregnar por estas imágenes, que sientan que ellos son esos
bebés y que con esta sensación se introduzcan en el agua.
El
primer día de trabajo es para acostumbrarse a respirar por el
tubo y utilizar las pinzas. Cada sesión tiene una duración de
20-30 minutos, durante los cuales la mujer se mantiene sumergida
en el agua completamente, respirando por el tubo y en posición
fetal (no utilizamos la respiración para entrar en las matrices
perinatales como se haría en Rebirthing, sino que dejamos que
respiren libremente). Después de esta primera fase dejamos unos
minutos a las mujeres que floten libremente, boca arriba. El
siguiente paso sería la verbalización de la experiencia (siempre
dentro del agua). La duración total oscila entre 45' - 1 hora,
según el número de parejas que realicen el trabajo.
Mientras las mujeres permanecen sumergidas en el agua con el
tubo y las pinzas escuchan distintos sonidos. Se pide que
mantengan los ojos cerrados debajo del agua, pues esta sencilla
maniobra facilita el proceso de interiorización y favorece que
emerja la experiencia. Su pareja las mantiene a flote
sujetándolas por la zona umbilical (esto permite el contacto con
el feto; se les pide que registren los movimientos del bebé y
que intenten relacionar con qué sonidos coinciden esos
movimientos para su posterior análisis). Cuando el trabajo es
individual, sin pareja, se utilizan unos «churros» para
mantenerse a flote. Las sesiones están ordenadas en función de
los sonidos utilizados:
1ª
Sesión
20' -
30' de sonidos de un corazón (a veces utilizamos su propio
sonido previamente grabado), sin ningún otro sonido.
2ª
Sesión
20' -
30' de sonidos del corazón mezclados con sonidos de ballenas.
3ª
Sesión
20' -
30' de sonidos del corazón mezclados con sonidos de delfines.
4ª
Sesión
20' -
30' de sonidos del corazón mezclados con sonidos del interior
del cuerpo (respiración, movimientos intestinales...)
5ª
Sesión
20' -
30' de sonidos del corazón mezclados con sonidos del interior
del cuerpo y una batería de sonidos de la vida diaria, donde se
intentan reproducir los sonidos más comunes que podemos escuchar
a lo largo del día (teléfono, conversaciones, coches,
televisión, radio, despertador...). Se incluyen sonidos
agradables y desagradables, e incluso una discusión entre
personas.
6ª
Sesión
20'
-30' de sonidos del corazón con música clásica relajante.
A
partir de aquí hay varias alternativas a seguir: se inicia el
ciclo de nuevo, se repiten algunas sesiones varias veces o las
parejas deciden que sesión desean realizar. La periodicidad de
las sesiones es semanal, aunque podría ser de dos a la semana o
una cada 15 días. El orden de las sesiones no es, en absoluto,
aleatorio, sino que se pretende ir de la reproducción de las
sensaciones más sencillas y generales a las más «complejas», las
cuales pueden tener una mayor repercusión sobre la personalidad.
Al realizar el análisis de las verbalizaciones de las parejas
nos encontramos con que, prácticamente todas, realizan el mismo
camino experiencial. Después de acostumbrarse al tubo y la
pinza, las mujeres experimentan la pérdida de la corporalidad,
pierden los limites de su ser y experimentan la unión simbiótica
del feto con el organismo materno. Las experiencias de las tres
primeras sesiones recrean períodos agradables de la vida en el
útero, si bien es verdad que pueden aparecer perturbaciones de
la vida intrauterina. Pueden experimentar estados agradables de
ausencia de fronteras, tales como la inmensidad del océano, de
vida acuática o de flotar en el espacio (unión simbiótica). Son
representaciones lógicas y características del estado de
plenitud fetal. Pueden aparecer imágenes de unidad con el
cosmos. Las alteraciones de la vida intrauterina se relacionan
con peligros subacuáticos, ríos contaminados, etc. Los aspectos
negativos de la MPBI parecen estar relacionados con náuseas,
desórdenes intestinales y dispepsia padecidos por la madre
durante los primeros meses del embarazo. Este universo amniótico
nos lleva a ver que no sólo existe un «buen útero», con
experiencias intrauterinas apacibles, sino que nos encontramos
también con un «mal útero» lleno de perturbaciones y peligros.
En las sesiones 4,5 y 6 las sensaciones se magnifican, ya sea
positiva o negativamente. Se vuelven más complejas, y a las
mujeres les resulta difícil explicarlas, por lo que optan por
utilizar términos muy sencillos, como «agradable»,
«desagradable», «me sentí bien», «me sentí mal», «me gustaba»,
«no me gustaba».La imagen más reveladora de la experiencia
vivida es la expresión de la cara de la mujer después de cada
sesión: vemos rostros pletóricos, con un brillo especial en los
ojos, con una mezcla de sensaciones, unas veces agradables (la
mayoría) y otras no tanto. Durante el período de flotación libre
en el agua las mujeres experimentan sensaciones de fusión, de
unificación, de integración de la experiencia vivida, de paz
interior, que les lleva a una comprensión profunda de la
experiencia que tiene un componente espiritual importante. Este
período de flotación se acompaña siempre de música. En el
momento de la verbalización abundan los comentarios sobre la
gran comprensión del mundo interior de su bebé que han
alcanzado, lo que les lleva a cambiar pautas y comportamientos
de su vida diaria, intentando tener unas condiciones «ideales»
para su bebé, buscando un «buen útero». Esto genera un vínculo
afectivo estrecho e íntimo con su bebé a nivel experiencial, que
redunda en un aumento de la calidad de los cuidados durante el
embarazo. La valoración del trabajo por parte de las parejas es
muy alta, calificando el trabajo como muy importante en relación
a la calidad del vínculo conseguido con el bebé, calificándolo
como muy positivo para ellos, independientemente del tipo de
experiencias vividas a lo largo de las sesiones. Como hemos
comprobado, el útero no es siempre el «paraíso perdido», sino
que también puede ser un lugar inhóspito y peligroso para los
bebés. Nuestra labor como padres y profesionales es buscar ese
«paraíso» para los bebés, pues esto tendrá una repercusión
importantísima en el desarrollo de la personalidad, su calidad
de vida y el tipo de sociedad que tendremos en el futuro.
Trabajos de este tipo, y otro muchos que existen, pueden ayudar
a prevenir trastornos importantes de la personalidad (psicosis,
neurosis, hipocondrías, autismo...), de ahí la importancia de su
divulgación y utilización por profesionales.