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II Congreso Nacer en Casa

Programa

Todo está grabado en mi cuerpo, mi cerebro, mis células...

Ponentes

 

Comadrón. Miembro de “Nacer en casa” (España)

 

¿MOVERSE EN LOS LIMITES DE LA REALIDAD?

 

Aún me acuerdo de mi época de estudiante, cuando todo el mundo te decía que no se podía hacer nada sin el consentimiento del obstetra de turno. Y yo me preguntaba ¿si mi profesión es independiente y tengo facultades para controlar embarazos, partos y puerperios normales, para qué quiero el permiso del obstetra para hacer mi trabajo?. Algo que nunca entendí fue que en nuestra profesión los obstetras siguieran controlando nuestra educación y nuestro trabajo. Somos profesionales capacitados para realizar nuestra labor sin la continua supervisión de un obstetra. No creo que se deban mezclar profesiones, en cierto punto tan distintas, pues la comadrona (también llamada matrona, partera, y un largo etcétera) tiene como función principal, de los cuidados que imparte, la salud y bienestar de la madre y el bebé, mientras que el obstetra se centra en buscar la patología de un proceso tan natural como es el embarazo y el parto.

Todo esto tiene que ver con moverse en los limites de nuestro trabajo cotidiano, de la realidad que palpamos cada día.

¿Dónde esta el límite de nuestro trabajo?¿Dónde termina nuestra labor y comienza la del obstetra? ¿Está bien definido ese limite?.

A simple vista parece sencillo de responder a estas preguntas. Nuestra labor termina donde empieza la patología. Nos dicen que debemos ceñirnos a protocolos asistenciales, tanto en los cuidados que prestamos en el seguimiento del embarazo como durante la asistencia al parto y postparto. Si no sobrepasamos la línea de los protocolos, estamos pisando terreno firme, no corremos peligro de estar invadiendo el campo de otro profesional, ni corremos el peligro de incurrir en intrusismo, con las consecuencias legales que se podría derivar de este hecho.

Todos sabemos que en nuestra profesión no siempre dos mas dos son cuatro. Los protocolos también fallan y no se pueden aplicar por igual a todas las mujeres, por una sencilla razón, no todas las mujeres son iguales y no todas las mujeres paren igual.

Cada mujer tiene su propia forma de llevar un embarazo, de afrontar un trabajo de parto, de parir y de recibir a su bebé. No hay dos mujeres iguales ni dos partos iguales.

Por eso creo que no se puede generalizar a la hora de asistir a una mujer. La asistencia debe de ser totalmente individualizada y no podemos movernos con unos clichés rígidos que nos impedirán hacer correctamente nuestro trabajo.

No debemos olvidar que nuestra profesión es una ciencia, pero también es un Arte. Podemos desarrollar una técnica perfecta, impecable que nos permitirá a través de la ciencia tener una base importante en nuestro desarrollo profesional, pero ¿y el arte? ¿Cómo desarrollamos el arte?. Soy de los románticos que aun piensan que se nace comadrona. Que uno también se puede hacer, pero el desarrollo de ese sexto sentido que te dice que cuando todo va mal en un parto, te sientas tranquilo/a por que ese bebé nacerá sin problemas, y por el contrario en situaciones de total normalidad, te sientes incomodo y te saltan todas las alarmas. Y aciertas, y rara vez te equivocas, y se corre la voz poco a poco de que eres medio bruja (no olvidemos que las "brujas" en muchas culturas estuvieron unidas a nuestra profesión).

Esos son los limites que se escapan de la realidad, entre comillas. Eso no se aprende en ninguna escuela o facultad. Es algo que se puede desarrollar con el tiempo, el llamado "ojo clínico", pero creo sinceramente que se debe de nacer con algunas cualidades para poder desarrollarse y estar muy consciente de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Estos límites son los que muchas veces nos hacen decir "NO" ante una posible intervención o manipulación a una mujer, que creemos que es totalmente innecesaria.

En mi trabajo de comadrón, que asiste partos en casa, es muy importante saber moverse en estos limites fuera de la "realidad".

No todo se resuelve con un goteo de oxitocina, una rotura de bolsa, un fórceps, una ventosa, o cualquier otra manipulación en la que podamos pensar.

He presenciado a mujeres que su parto se detenía por la simple presencia de una persona que le molestaba, mujeres que necesitaban llorar para poder continuar el parto, mujeres que paraban el parto durante unas horas para poder descansar y continuar con un parto que terminaba al cabo de pocas horas, mujeres que necesitaban estar solas en pleno expulsivo para poder recibir a su bebé, mujeres que sangraban copiosamente y que necesitaban que alguien les gritara en la cara, ¡DEJA DE SANGRAR!, mujeres que tenían contracciones cada 15 minutos y parían con gran facilidad a pesar de ser primigestas, mujeres que necesitaban sentirse seguras para poder tener a sus bebés, mujeres bloqueadas en el parto porque en su nacimiento su madre también se bloqueo, en una palabra, en cada embarazo, parto y postparto me encuentro cada vez con una mujer distinta.

Siempre me acordare de un caso en concreto. Esta mujer se llama Ina, era su primer embarazo a la edad de 42 años. Solo con este dato algunas personas se llevarían las manos a la cabeza y pensarían que es una locura asistir el parto de una mujer de esa edad en casa y con la importancia que tiene ese bebé. Por esto mismo, Ina decidió parir en casa pensó que era el lugar mas seguro para su bebé. Yo acepte el seguir su embarazo y asistir al parto y postparto. Es una mujer muy vital, que se cuida muchísimo y que había practicado yoga durante años, aparte de ser psicoterapeuta. Aquí ya atravesé los limites de la realidad establecida, pero no el limite que la mujer y mi, digamos, intuición me marcaba. Estaba dentro de "mis límites". Para mí fue un regalo el seguir este embarazo, en cada consulta esta mujer me mostraba algo nuevo y distinto sobre si misma y su relación con su bebé, como estaba compenetrada con él y lo profundo de su relación. Durante el parto, cuando solo contaba con dos centímetros empecé a escuchar alguna desaceleración en el latido cardiaco del bebé durante la contracción. Después de cambiar varias veces de postura las desaceleraciones seguían apareciendo y decidí hablar con la Ina sobre la posibilidad de desplazarnos a un centro hospitalario donde tener un mejor control de estas desaceleraciones. Ina me miro y me dijo que no deseaba ir a un hospital, que le diera solo unos minutos para hablar con su bebé antes de decidir si nos íbamos a un hospital o no. Ella se tomó su tiempo para estar a solas con su bebé y hablar con él, no sé que le dijo pues hablaba en alemán y jamás me atreví a preguntárselo, pero fuera lo que fuera lo que hablaron surtió efecto. A partir de ese momento el corazón del bebé se mantuvo siempre dentro de los limites establecidos y no fue necesario un traslado. Al cabo de 4 horas nació un precioso bebé que presentaba dos vueltas de cordón, vital y activo. Ina no necesitó puntos a pesar de que su bebe peso mas de tres kilos y medio. Esta historia ilustra muy bien la diferencia entre los limites, digamos reales o establecidos, y los limites de la "otra realidad" de la realidad de cada mujer y de cada comadrona que sigue un embarazo o asiste un parto.

Los limites en parte nos los marcan las propias mujeres y en parte nosotros mismos. Estos límites se mueven, no son estables, tienen vida y nos marcan hasta donde llegar en cada caso. El aprender a saber moverse en estos "limites" forma parte de nuestro arte, del ARTE DE LA PARTERÍA, al cual jamás debemos de renunciar, al igual que jamás debemos renunciar al conocimiento.

Todos nos debemos plantear estos limites con cada mujer que atraviesa la puerta de nuestra consulta, y dejar que ella nos enseñe cuales son sus limites para que nosotros podamos conocer cuales son los nuestros.

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CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centre autoritzat per a la assistència al part natural i domiciliari pel Departament de Salut de la Generalitat, inscrit en el Registre de Centres, Serveis i Establiments Sanitaris amb el nº E08682473

CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centro autorizado para la asistencia al parto natural y domiciliario por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, inscrito en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios con el nº E08682473