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II Congreso Nacer en Casa

Programa

Al final veo una luz blanca

Ponentes

 

 

ACOMPAÑAMIENTO PARA NACER,

ACOMPAÑAMIENTO PARA MORIR

Estoy profundamente agradecida de estar hoy aquí. Por aquellas cosas de la vida fue justamente un 18 de octubre cuando decíamos adiós a Martí Pau, un niño recién nacido. Así que puedo deciros de corazón que siento que este espacio se me ofrece como un regalo; como un lugar donde puedo compartir mi vivencia de acompañamiento en el nacimiento y en la muerte de dos niños con graves deficiencias: Aimar (en junio de 1994) y Martí Pau (en octubre de 1995). Y desde aquí doy las gracias a sus padres, Marta y Jordi, por haberme invitado a estar cerca de una experiencia tan intensa e inolvidable.

Vida y muerte se tocan. Eso lo sentí fuerte en el nacimiento de mi hijo Roger. Cuando decimos sí a la vida hacemos un acto de confianza y nos vamos preparando para estar abiertos a todo y acoger lo que la vida nos lleve. Eso tan fácil de decir es muy difícil de asumir, sobretodo teniendo en cuenta que nuestra sociedad crea la ilusión de que podemos controlarlo todo. Realmente dejamos poco espacio para el misterio, para la aceptación de lo imprevisto. Estar abiertos a la vida es dejarnos fluir en todo lo que la vida nos lleve. Placer, dolor, vida, muerte. Y es en este aceptar plenamente que quizás en algún momento inesperado podemos intuir que nada muere sino que sólo se transforma.

¿Qué puede atenuar el desgarro indescriptible y visceral de la muerte de un hijo? ¿Qué puede consolar cuando el dolor es extremo?

Sólo podemos acompañar. Escuchar. Estar ahí, presentes. Intentar contener, ser recipiente. Y que el amor se manifieste en todas sus formas de ternura, de compasión, que significa: "sentir con el otro". Sólo podemos acompañar con mucho respeto, casi de puntillas, rodeados de un gran silencio.

Quisiera compartir con vosotros una de las cosas que más me tocaron en el nacimiento de Aimar. Aimar tuvo una cálida acogida en casa pero a causa de las deficiencias que sufría tuvo que ser ingresado en la UVI del hospital Josep Trueta de Girona. En la UVI no está permitida la compañía permanente de los padres y sólo se puede estar allí durante unas horas establecidas. Esta separación me impactó profundamente. Sentí y siento que esto no debería ser así: creo que tenemos la necesidad y el derecho de ser acompañados y en el caso de los niños creo que es vital sentir el calor de la madre con la que ha estado en total contacto durante 9 meses. Además del dolor de la enfermedad se suma el dolor de la separación, tanto en el niño como en los padres. Hoy me permito pedir en nombre de los bebés y en nombre de las madres y padres que pasan o han pasado por estas situaciones, que cambie este protocolo que tiene tan poco en cuenta a la persona como un todo y sólo contempla la parte mecánica de los órganos que no funcionan. Aunque hay que agradecer los avances de la ciencia en la medicina, pienso que debemos reivindicar estos aspectos más humanos que nos hablan de los instintos más primarios y profundos, relacionados con una manera más natural de vivir.

Siento que pedir un nacimiento digno está íntimamente relacionado con toda una forma de vivir respetuosa con uno mismo y con el medio así como al derecho a una muerte digna que respete el proceso personal de cada ser.

Recuerdo que fuimos al hospital con Marta y Jordi; informados de que Aimar no tenía posibilidades de vivir pedimos que el niño pudiera estar en brazos de la madre y pudiera morir rodeado del calor de los suyos. No fue fácil que nos entendieran. Y no por "mala fe" sino porqué el equipo médico sólo hablaba en nombre de las prácticas médicas y les era difícil incluir la parte más humana; la necesidad de unos padres de satisfacer la necesidad urgente del hijo de ser acompañado en el paso de la vida, tan reciente, hacia la muerte.

Finalmente salimos del hospital con un frágil tesoro en las manos, despedidos por un equipo médico creo que conmovido. Y en el coche, de camino a casa, permanecimos abrazados mientras acunábamos a Aimar que murió suavememte, como un pajarillo.

Así como el nacimiento es una puerta hacia la vida en este mundo, la muerte también es una puerta. Creo que ninguno de estos pasos es fácil, es una gran aventura y es bueno y necesario que podamos tener cerca aquellos a quienes amamos.

Para acabar quisiera decir que a mí, la esperanza, la luz blanca, me vino especialmente de la mano de mi hijo, en la muerte de Martí Pau. Por entonces Roger tenía dos años y vivió muy de cerca todo el proceso. Martí Pau murió por la noche. Pensamos explicárselo a Roger por la mañana, pero decidimos que no le dejaríamos ver al niño muerto. Por la mañana estaba yo haciendo la cama cuando vino Roger y sin haber entrado en la habitación de Marta y Martí Pau me dijo:

- "Mamá, Marta duerme con un angelito",

- "¿qué dices?" -pregunté incrédula.

- "He visto un ángel volando hacia el cielo".

Yo aún no le había explicado nada. Fue el quién me lo explicó a mí en unos momentos en los cuales yo estaba totalmente destrozada y sólo veía un vacío vertiginoso.

También dudábamos de llevar a Roger al entierro, pero finalmente sentimos que podía venir, sobretodo porque él quería. Allí estuvo todo el tiempo al lado de la cajita, cantándole a Martí Pau todas las canciones de cuna que Pep y yo le cantábamos cada noche para dormir.

Es una imagen llena de luz que llevamos con nosotros.

Quisiera compartir con vosotros una de estas canciones de cuna y dedicarla a estos niños que desde algún lugar nos acompañan.

 

 

Cançó de bressol

 

Va arribant la nit

 

Va arribant la nit

poc a poc sense pressa,

camina tan suau

que ni l'hem sentit,

va a dalt dun cavall

del color de la lluna

 

camina tan suau

que ni lhem sentit,

va a dalt dun cavall

del color de la lluna

i va escampant la son

per tot el camí

 

Puja a cavall del somni,

deixa el joc una estona,

au, cap el llit, cap el llit.

Bona nit!

 

Qui serà el primer?

Dempendre aquest viatge?

Serem petits genets

a cavall del vent,

i podrem saltar

pel cotó fluix dels núvols,

jugar a cuita amagar

darrere un estel.

 

 

Canción de cuna

 

Va llegando la noche

 

Va llegando la noche

despacio, sin prisas,

camina tan suave

que ni se la oye,

monta un caballo

color de luna

 

camina tan suave

que ni se la oye,

monta un caballo

color de luna

y va esparciendo el sueño

por todo el camino.

 

Sube a caballo del sueño

deja el juego un ratito

ale, a la cama, a la cama.

¡Buenas noches!

 

¿Quién será el primero

en emprender este viaje?

Seremos pequeños jinetes

a caballo del viento

y podremos saltar

por el algodón de las nubes

jugar al escondite

detrás de una estrella.

 

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CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centre autoritzat per a la assistència al part natural i domiciliari pel Departament de Salut de la Generalitat, inscrit en el Registre de Centres, Serveis i Establiments Sanitaris amb el nº E08682473

CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centro autorizado para la asistencia al parto natural y domiciliario por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, inscrito en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios con el nº E08682473