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II Congreso Nacer en Casa

Programa

Mi universo es el vientre de mi madre, ¿oís mi latido?

Ponentes

 

 

GUÍA PARA PADRES Y PROFESIONALES DEL NACIMIENTO

Después de varias décadas de batalla, la verdadera dimensión de la conciencia fetal está emergiendo, gracias a una creciente bibliografía de relatos de padres y abundantes observaciones de la vida intrauterina. Retrospectivamente, las ideas científicas sobre la naturaleza sensorial, emocional y mental de los bebés intrauterinos y de los recién nacidos, basadas exclusivamente en un paradigma mente-cuerpo fueron terriblemente inadecuadas. Un nuevo paradigma lo está remplazando, basado en la conciencia y el conocimiento del bebé. Esta ponencia propone algunas pautas para los padres y los profesionales del nacimiento que buscan un diálogo con los bebés antes del nacimiento, un diálogo que promete mayor seguridad y satisfacción durante el embarazo y el parto.

Introducción

Mi libro La mente del bebé recién nacido, traducido recientemente al español, sienta las bases para un cambio fundamental en la manera de entender a los bebés. Durante el siglo pasado, tanto la medicina como la psicología han hecho un flaco favor a los bebés al negarles sensaciones, emociones e inteligencia. Se consideraba que estas potentes realidades no entraban en funcionamiento hasta meses o años después del nacimiento. Se enseñó a los padres que durante la gestación en la matriz, el bebé era un pasajero insensible y pasivo, incapaz de pensar y comunicarse. Los protocolos obstétricos se basaban confiadamente en la idea de que el bebé no reconocía ni el dolor ni a sus padres, y que no recordaría ni aprendería nada de la experiencia del nacimiento, por traumática o bella que fuera. La idea falsa de Sigmund Freud sobre la «amnesia infantil» aseguró a los científicos del mundo entero que todos los humanos estaban exentos de memoria, ¡hasta los tres años!

En este momento, muchos padres y profesionales del nacimiento intentan deshacerse de estas viejas creencias pero los bebés siguen sufriendo porque no son todavía reconocidos como los seres complejos que son, maravillosamente dotados para participar de la vida, comenzando por la vida intrauterina. O incluso antes de la vida intrauterina.

Una creciente bibliografía basada en relatos de padres nos revela cientos de casos en los cuales los «bebés» conseguían iniciar un diálogo con sus futuros padres antes de la concepción, noción en conflicto abierto con el materialismo científico. Los bebés lo lograban en vívidos sueños, establecían contacto durante la meditación, aparecían en una visión o sorprendían a sus padres con una voz que los padres pueden oír en su mente. De modo muy común, uno decía directamente, -Mamá, ¿cuándo estarás preparada para mí?- Al preguntar ella, -¿Quién eres?- él dijo: -soy Timothy, tu hijo. Ella relata que se despertó sobresaltada, súbitamente diferente, y que le invadió un sentimiento pleno de paz y de amor. Un año después concibió y Timothy estaba en camino.

Repetidas historias de este tenor reflejan no sólo una capacidad innata de los bebés a comunicar, sino también una capacidad innata similar de los padres a responder. Los padres hablan de tales contactos como de los momentos de amor más profundos e inolvidables de sus vidas. Los padres modernos comparten estos momentos extraordinarios con prudencia, pero una encuesta sobre literatura universal de Carmen (2000) revela que estas historias se encuentran universalmente en diferentes culturas a través de los milenios. El primer contacto con el bebé puede ocurrir mucho antes de la concepción. Cuando hay acuerdo entre las partes, se produce entonces eventualmente la concepción y el embarazo, marcados por nuevas comunicaciones continuada hasta que la historia confirma la exactitud de los primeros encuentros. Para una amplia colección de relatos, ver los libros de Elizabeth Hallett y Sarah Hinze; para relatos individuales, ver los libros de Roy Mills, Manuel David Coudris y Mary Grace McManus citados en la bibliografía.

Desde esta perspectiva más amplia sobre la conciencia y el saber de los bebés, quiero ofrecer algunos breves ejemplos de mi propia experiencia profesional, y de otros casos compartidos conmigo por colegas, con el fin de ayudar a padres y profesionales del nacimiento que quieran comunicarse con los bebés en la matriz -una actividad que no tiene validez en el paradigma mente-cuerpo.

1. Debemos enfrentarnos, lo antes posible, al inevitable choque entre el antiguo y el nuevo paradigma, dejándonos de aferrar a la idea decimonónica, por la cual el ser humano era identificado únicamente por su potencia cerebral. Esta perspectiva fue extensamente asumida como la única definición adecuada y legítima de persona. El hecho importante es que los bebés intrauterinos y recién nacidos fueron dejados en el limbo por esta definición.

Retrospectivamente, esta versión de la ciencia medía a un ser humano reducido a simple materia. Pero fracasa en incorporar un siglo de importantes investigaciones sobre la conciencia humana incluyendo investigaciones sobre las aptitudes psíquicas, estados alterados, experiencias extra-corpóreas o cercanas a la muerte, y recuerdos verificados que van claramente más allá de la materia, el espacio y el tiempo cerebrales. Faltan en el antiguo paradigma las características más valiosas de la vida humana, incluyendo entre ellas las mayores proezas de la mente y la memoria que los bebés muestran repetidamente. He aquí algunos ejemplos de memoria de un momento anterior a la existencia de ningún cerebro: en el momento de la concepción.

Ejemplos:

(1) Ingrid se acuerda de su madre y su padre haciendo el amor en un sofá en Alemania, antes de estar casados. Suena el timbre anunciando la llegada de la abuela y la tía, que habían regresado de la compra antes de lo previsto. El encuentro provoca un choque entre todos los presentes. Ingrid dice, «Mi madre estaba fuera de sí. Ella supo que se había quedado embarazada y tuvo vergüenza. En primer lugar, no había querido hacerlo, y me culpaba a mí por su problema». (Ingrid cree que este acontecimiento creó un modelo para estar siempre temerosa y sentirse culpable de herir a los demás, problema que la llevó a la terapia. También desarrolló una reacción de ansiedad específica ligada a sonidos repentinos como un timbre inesperado o el sonido del teléfono.)

(2) Ida recuerda serias dificultades en el momento de su concepción. «No era el momento adecuado», dice. «Mi madre no estaba en condiciones para recibirme. Estaba ebria: no parecía correcto. No era un momento sagrado; era un momento inadecuado. No quería estar ahí con mi padre. Estaba enfadada con él; él la forzaba a estar allí. Ella no me quería allí; fue sólo un accidente. Pude ver que no era el momento correcto para mi llegada. Lo sabía. Es curioso que supiera que no era el momento».

2. Aparten lentamente las teorías tradicionales sobre el aprendizaje y la memoria que imponen severas restricciones a toda memoria humana y que automáticamente descalifican la memoria y el aprendizaje prenatales. Los bebés no son una pizarra en blanco, sin inteligencia, ni sentido de sí mismos o propósito. Una mirada a la memoria y aprendizaje tempranos desafía las limitaciones que tradicionalmente se les atribuye. Los recuerdos del nacimiento destacan por su precisión comprobable, su percepción penetrante de significado y por su inesperada sabiduría -y aún así se supone que no deberían existir en absoluto. Otra sorpresa: los recuerdos de los bebés reflejan empatía y cuidado por el sufrimiento de los padres o por un mellizo que muere en el útero -cualidades y virtudes que no pueden residir en bebés intrauterinos o neonatos.

En realidad, los bebés en el útero se están familiarizando con temas musicales de la televisión, películas de terror, música clásica ensayada por los padres, violencia doméstica y la lengua de la madre. Son profundamente conscientes de la actividad sexual de los padres, se «conectan» con la cafeína del café de la madre, saben si son deseados por uno solo o los dos padres y comienzan a entrar en relación con los hermanos o hermanas mayores y con animales domésticos. Aprenden y copian la depresión de una madre así como las características de su voz. Los niños intrauterinos están aprendiendo constantemente de sus experiencias pero como todos los seres humanos, son vulnerables a los malentendidos y los traumas. Efectivamente un bebé presenta una complejidad de carácter que inspira asombro cuando contemplamos la comunicación con ellos.

Ejemplo:

(1) En mi consultorio, Loretta recuerda estar dentro del vientre de su madre apretada contra la barandilla de un barco. Su madre está inquieta y su padre le ayuda a encontrar un lugar para sentarse. Cuando regresa a su casa después de la sesión, dice a sus padres que descubrió que habían estado en un paseo en barco durante su gestación. Ellos nunca habían hablado de este tema y quedaron pasmados de que ella pudiera tener este recuerdo uterino. (Ella era probablemente clarividente.)

(2) El psicólogo australiano Graham Farrant tomó conciencia tras repetidas sesiones de terapia primal en el suelo de su estudio de que su madre había intentado abortarlo. Cuando le preguntó, ella lo negó. Después de otras sesiones, él tomó conciencia de cómo lo había hecho. Cuando le preguntó por segunda vez, ella lo negó nuevamente, entonces él le explicó exactamente de qué manera lo había hecho. Su recuerdo de esta experiencia en la vida fetal fue confirmada cuando su madre dijo «¡Es imposible que sepas esto! Nunca se lo he dicho a tu padre».

(3)Una madre adoptiva estaba preocupada por el comportamiento seductor de su niña de tres años. La niña prefería vestirse con la ropa más pequeña posible, desvestirse continuamente, y subirse a la mesa para bailar de una manera «muy provocadora». Resultó que la madre biológica de la niña hacía strip -tease en un club nocturno cuando se quedó embarazada y continuó trabajando durante todo el embarazo. Después del nacimiento, su hija fue confiada en adopción y la niña nunca vio bailar a su madre. La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cómo descubrió esa niña la actividad de su madre? Una pista podría ser: ¿Qué hacía el bebé mientras su madre actuaba?

3. El escepticismo científico ha rodeado durante mucho tiempo la existencia de los sentidos del bebé en el útero. Se consideraba que los sentidos del bebé no estaban aún suficientemente desarrollados o provistos de significado debido al estado de inmadurez del cerebro fetal. En realidad, no encontramos aún en los textos académicos más recientes una visión completa del universo sensorial prenatal. Esta típica concepción reduccionista de los sentidos prenatales a lo largo del siglo pasado fue el resultado de una mezcla de prejuicios científicos, de la ignorancia de la vida intrauterina (la psicología del desarrollo fue elaborada antes que el ultrasonido y la observación del feto), y de la negación de los descubrimientos sobre el feto que no encajaban con el paradigma antiguo.

Hoy en día, las autoridades en la materia consideran que la idea de los «cinco» sentidos, que viene del Renacimiento, es una simplificación dudosa. Afirman que el número correcto estaría entre cinco y diecisiete sentidos. Yo sugeriría que la lista de sentidos prenatales llega por lo menos a doce.

En síntesis, el sistema de radar del bebé incluye las siguientes características: (1) sentidos táctiles (tocar y ser tocado), (2) el sentido térmico, y (3) la sensibilidad al dolor (nocicepción) incluyendo el aplastamiento y el daño nervioso. El oído (4) capta desde los sonidos del cuerpo hasta vibraciones potentes como la música, y progresa rápidamente hacia la distinción de las voces y las preferencias sonoras. El sentido del equilibrio (5), aunque esté ubicado en el oído interno, es un sentido aparte. El sentido del olfato (6) funciona en el útero en asociación con el gusto (7); en el útero ambos están bañados por el mismo fluido amniótico que contiene marcadores químicos de la dieta materna. Además del gusto que se recibe por la boca, la boca es utilizada en otro sentido para percibir texturas, dureza y contorno de objetos (8).

Otros placeres intrauterinos relacionados con la boca están asociados con el chupar y el lamer (9). Chuparse los dedos de las manos o de los pies parece tener un sentido exploratorio y no nutritivo. Para los varones, chuparse el pulgar se acompaña muchas veces de erecciones, sugiriendo algo más ligado a la estimulación del placer o a sensaciones sexuales Se han observado bebés intrauterinos lamiendo la placenta y gemelos lamiéndose mutuamente, este lamer y chupar parece un modo satisfactorio de contacto corporal, que sugiere igualmente placer sensual, sino sexualidad.

La visión (10) intrauterina es paradójica porque es evidentemente limitada (especialmente con los párpados semicerrados unos seis meses) y aún así parece funcional al acertar objetivos con precisión, como con las agujas durante la amniocentesis a las 14 o 16 semanas de gestación y entre gemelos cuando se golpean, besan, o juegan juntos.

Aunque nunca se hayan reconocido las aptitudes psíquicas de los niños intrauterinos, sí que han demostrado clarividencia y un sentido telepático (11). Ven cosas que están fuera del alcance de la vista, saben cuando son deseados o no, y disciernen el carácter de sus padres. Por último, los intrauterinos demuestran un sentido de la trascendencia (12) en experiencias extra-corpóreas y cercanas a la muerte. En las experiencias extra-corpóreas, ningún sentido debería funcionar ni en los bebés ni en los adultos, y sin embargo lo hacen. La madurez física de este sentido no está relacionada con el hecho de que funcionen bien en estos estados de trascendencia.

¡Los bebés en el útero están maravillosamente dotados para la comunicación!

Ejemplos:

(1) En el útero, Ray recuerda y nos ofrece esta visión perspicaz de sus padres: .Mi madre y mi padre están discutiendo. Se están gritando mutuamente. Yo siento las intensas vibraciones. Siento un temblor. Me siento en peligro como si yo fuera el responsable. Yo soy el motivo de la pelea..

(2) ¿Alguna vez os habéis preguntado lo que un bebé probeta puede sentir siendo concebido en una placa de Petrie? Un colega mío interrogó a una madre cuyo niño había sido concebido de tal manera. Cuando era bebé, la niña se despertaba gritando cada dos horas todas las noches. ¡Cuando fue lo suficientemente grande para hablar de ello, la niña dijo que tenía sueños en los cuales vislumbraba sobre ella a gente con abrigos blancos que llevaban "tijeras y cuchillos", y que estaba horrorizada! (Actualmente, se la describe como "una niña muy brillante, amorosa y creativa»)

(3) A los 41 años, Jeannette recuerda una vivencia extra-corpórea que tuvo en el útero. La experiencia fue causada por un intento de aborto en el que su madre, bajo la presión de su marido borracho, ¡se introdujo productos químicos ácidos dentro de la matriz! (Jeannette comenta que durante su infancia siempre tuvo miedo de su padre sin saber porqué.) Mientras estaba envuelta por el producto químico, dice que su corazón "latía cada vez con más fuerza hasta que me mató". Ella describe las sensaciones como "ardientes", de quemazón. El pánico cedió al ser acompañada por un terreno luminoso de seguridad y amor. Una parte particularmente intensa de esta aventura era el darse cuenta que "todo conocimiento estaba totalmente disponible para ella". Después de esta estimulante aventura, regresó a su cuerpo en el útero.

4. Además de este radar sensorial, los niños intrauterinos con los cuales queremos comunicar, tienen una vida emocional que ha sido negada por la ciencia. Es necesario preparase para la realidad uterina con la idea clave que la emoción se expresa casi siempre en movimiento, acción. Movimiento y emoción están orgánicamente ligados, no claramente separados en diferentes períodos de desarrollo. El lenguaje del cuerpo domina en el útero y los sentimientos son visibles en el movimiento fetal, como esconderse y quedarse inmóvil, retroceder y avanzar, atacar o relajarse, pelear o acariciar. El "medio ambiente" uterino y extrauterino en el que vive el bebé puede inspirarle rabia y temor, frustración y depresión, alegría y amor, pena y culpa. Los accidentes que le ocurren a la madre, le ocurren al bebé que está dentro de ella. Las madres que requieren una intervención quirúrgica urgente, llevan a sus bebés consigo a través de esta experiencia. Contratiempos y decisiones pueden generarle decepción; una muerte en la familia puede causar al bebé pena o temor.

Durante una amniocentesis, los niños intrauterinos parecen reconocer instantáneamente que las agujas son una amenaza para sus vidas y pueden reaccionar retrayéndose y deteniendo todo movimiento durante algunos días, o por el contrario reaccionar agresivamente contra la aguja. Por otra parte, algunos cirujanos que trabajan con ultrasonido han sido capaces de obtener la cooperación de un feto a través de comunicación sensorial.

Por supuesto, no todas las emociones son negativas. Algunos bebés parecen muy felices y llenos de sentimientos positivos que comunican a sus maravillados padres.

Ejemplos:

(1) Una comadrona (citada en Hallett, 2002, pp. 57-60) fue llamada al domicilio de una madre cuyo embarazo era producto de una violación. Después de su llegada, el bebé comenzó una intensa comunicación con ella. Empezó expresando decepción por haber sido descubierto, como si fuera un polizón. Su madre supo de él inconscientemente, dijo, y la el perro de la familia lo había sabido casi desde el principio, pero él estaba más preocupado por cómo reaccionaría la familia frente a él. Decía continuamente: "No dejes que me hieran... por favor, no dejes que me hieran". Una vez tomada la decisión de darlo en adopción, él se sintió más aliviado. Se reveló que él ya conocía y amaba a las dos familias y se reafirmó que, a pesar de las condiciones de su concepción, tenía el propósito de venir al mundo.

En el momento del nacimiento, el trabajo de parto se detuvo cuando el bebé quedó momentáneamente sobrepasado por el miedo al dolor de salir afuera y la pena de lo que su madre biológica sentiría al darlo a la otra familia. Después de algunas palabras de apoyo y consuelo, el bebé se sintió satisfecho; y aconsejó a la comadrona un cambio de postura para la madre; el trabajo de parto evolucionó fácilmente y el niño nació en cuatro horas y media.

(2) Un obstetra que ha practicado muchos exámenes con ultrasonido nos enseña algo sobre la reactividad del feto. Cuando se encuentra con un feto descansando perfectamente quieto, le comenta a la madre "¡Sra. Jones, su bebé no se mueve!". Él sabía lo que pasaría. El feto siempre empieza a moverse!.

5. Las situaciones en las que la vida se ha visto amenazada parecen dejar huellas muy intensas que tienden a perdurar con el tiempo. Estas impresiones pueden necesitar curación para evitar consecuencias patológicas. Esto es igual de cierto para los bebés que para cualquier ser humano. En la comunicación con los bebés, por lo tanto, es necesario estar especialmente alerta a coyunturas críticas cuando el bebé puede haber tenido un choque emocional o haber visto amenazada su vida. Entre las ocasiones en las que he observado que los bebés son particularmente vulnerables menciono las siguientes: (1) Cuando los padres reaccionan al descubrir el embarazo (notar como responde cada uno de los padres); (2) En las situaciones de daños o enfermedades graves, o cirugía (preguntaros, ¿cuál es la experiencia del bebé?); (3) Cuando se produce una muerte en el entorno familiar o la muerte de un gemelo en el útero; (¿cómo se produjo el duelo?; ¿Qué efecto tuvo el bebé o cómo lo vivió?); y por último (4) Situaciones de amenaza, sentimientos y pérdida de conciencia durante el trabajo de parto y el nacimiento (¿han habido complicaciones, contratiempos?, ¿en qué medida afectó al bebé? ¿Cuán terrorífica puede haber sido esta situación para el bebé?). Estos son puntos claves para el análisis de los traumas del nacimiento y son territorio familiar en las terapias de renacimiento.

Ejemplos:

(1) La psicoanalista infantil Myriam Szejer y sus colegas trabajan en una unidad de cuidados intensivos para bebés en París (Szejer, 1997). Su insólita tarea es trabajar con neonatos que "han fracasado en su crecimiento" después del nacimiento, un eufemismo para decir consumirse. El trabajo comienza con un estudio muy minucioso de la historia del bebé, buscando cualquier momento traumático que pudiera haber desanimado al bebé a seguir viviendo. Cuando se completa el estudio y se tiene una idea de los acontecimientos negativos que pueden haber llevado a la desesperanza, hablan directamente con los bebés. El trabajo consiste esencialmente, en lenguaje llano, en contar al bebé su historia de una manera enfática, ayudar al bebé a entender las condiciones positivas que ahora favorecen su vida y desafiar al bebé a que cambie de idea y viva!. (¡Su experiencia indica que funciona! Después de esta conversación íntima, los bebés parecen dar un giro crítico hacia la salud y la vida.)

(2) Bob disfrutaba de sus días con su compañero de útero hasta que una serie de cosas empezaron a andar "mal". Esta serie de cosas se transformaron en su lista de miedos y en el centro de sus creencias durante los 48 años siguientes. Su historia es representativa de otros casos que han pasado por la muerte de un gemelo en el útero; nosotros llamamos a este fenómeno "el síndrome del gemelo desaparecido". Normalmente nadie se entera de lo que sucedió y el sufrimiento permanece en el inconsciente y solo. De acuerdo con el paradigma mente-cuerpo, estos encuentros íntimos con la muerte y la pérdida no deberían tener consecuencias, pero la prueba de lo contrario en la realidad es cómo el miedo se apodera de tu vida. Bob sintió que la rabia de su madre y el rechazo habían debilitado a su hermano y hubieran podido matarlo a él también. Tenía miedo de su madre, de la muerte y de quedarse sin fuerza. Como los demás, se sintió avergonzado de no haber podido ayudar a su hermano y culpable por haber sobrevivido. Salió de esta crisis temprana de su existencia obsesionado con la idea de que su vida dependía de que fuera perfecto y de que aprendiera todo lo posible. Sin embargo, por mucho que estudiara o trabajara, le temía a una catástrofe como la que había ocurrido en el útero de su madre.

6. Recordad, los bebés son los únicos que tienen el poder de interrumpir un embarazo y de iniciar el trabajo de parto. Esta idea se aplica a los partos prematuros, problema creciente en muchos países del mundo. La prematurez garantiza en la mayoría de los casos que el contexto fuera del útero será más peligroso y molesto que el ambiente uterino. Los bebés pueden no ser capaces de anticipar estas consecuencias, especialmente si son llevados con temor. Mi colega, el obstetra David Cheek, me enseño que el temor es la causa principal del trabajo de parto prematuro y es el momento clave de comunicar con el bebé y de reconfortarlo para que se sienta seguro y amado y se pueda quedar dentro del útero para terminar de crecer. Avisaba a sus clientes para que le avisaran inmediatamente si esto se produjera y los orientaba entonces en lo que debían decir al bebé, antes de que el trabajo de parto fuera irreversible. Tuvo un gran éxito siguiendo estos principios.

Ejemplo:

Una madre que deseaba profundamente tener un parto vaginal, me llamó para que la acompañara psicológicamente, cuando su obstetra le dijo que había desarrollado una diabetes gestacional y quería programar una cesárea un mes antes del término. Con esta fecha precoz, pensaba que podía evitar el riesgo de hemorragia en los capilares oculares que podrían ser causados por un trabajo de parto a término. Enfrentando esta realidad juntos, decidimos permitir que el bebé escogiera entre un parto vaginal y una cesárea. Cuando el día señalado se acercaba, le hicimos saber al bebé que "si quería un parto vaginal, tenía que iniciar el trabajo de parto antes de las 9 el lunes por la mañana. De lo contrario, se haría una cesárea". (El bebé inició el trabajo de parto antes de las 9 el lunes por la mañana y tuvo un nacimiento vaginal.)

7. Los bebés que están ansiosos ante el nacimiento, muchas veces se resisten a girar de la posición de nalgas, lo que facilitaría un nacimiento más normal y cómodo. Cuando las maniobras de versión se vuelven más urgentes para todos, incluso para el bebé, los profesionales utilizan varias técnicas incluyendo versiones forzadas (que hasta en algunos casos el bebé revierte, girándose de nuevo); colocando a la madre sobre una tabla inclinada; utilizando técnicas de acupuntura, e incluso utilizando un "Electrolarynx", una especie de "grito" electrónico que hace girar el bebé. Una alternativa podría ser establecer una comunicación humana con el bebé para ver si podemos descubrir la razón de su resistencia a girarse y complicar el parto. Esta revelación puede llevar a un resultado que permita al bebé girar voluntariamente.

Ejemplo:

Un informe citado en Hallett (2002, pp. 274-275) propone una teoría sobre la presentación de nalgas y un método de comunicación directa con el bebé para revertir la situación. Una mujer que buscaba una casa de nacimientos estaba embarazada de siete meses y medio de su segundo hijo; el niño persistía en la postura de nalgas. La madre pasó una semana haciendo ejercicios de inclinación pélvica, en vano. Mientras consideraba este problema, tuvo una introspección repentina o insight. Siempre había pensado "Ya tengo un varón", por lo que quería una niña, y había estado asumiendo que llevaba una niña. El "insight" repentino era que si realmente era un chico, tendría miedo a salir porque podría no ser amado como tal.

Miró hacia su barriga y habló claramente con el bebé. "Si eres un chico, quiero que sepas que te amaré completamente. Jamás me importará en lo más mínimo que no seas una niña. Estaré siempre contigo, y te aceptaré siempre como eres". A la mañana siguiente, el bebé se había girado, y continuó de esa manera para tener un parto completamente normal en casa.

8. Un bebé que sabe lo que está pasando en el útero puede enviar una corriente de advertencias pertinentes, tranquilidad, o incluso orientaciones a su madre y a los profesionales del parto, pero ¿qué ocurre si nadie le está escuchando?

Una educadora de partos en nuestra ciudad en la Sierra enseña a cada uno en su clase a hablar a los bebés, y lo practican en cada reunión. Sus instrucciones son cortas y simples. Sus instrucciones son breves y simples: Simplemente dice: "Preguntad al bebé lo que necesita". En clase cuenta acerca de una mujer joven que estaba decidida a tener un parto vaginal pero la dilatación se detuvo a ocho centímetros y medio. "Pregúntale al bebé qué necesita», dijo. La respuesta inmediata que recibió la madre fue "¡necesito salir y necesito salir ahora!" ¡Esta madre sí que escuchaba! Con esta petición urgente, ella fue capaz de cambiar de idea y optó por una cesárea. Los médicos encontraron un bebé muy grande y una cabeza que estaba siendo magullada por el esfuerzo de salir.

Ejemplo:

(1) Kit estuvo entre la vida y la muerte para nacer. Sus recuerdos de esta experiencia nos transportan a un mundo de dilemas morales, compasión por su madre y sentimientos. Se dio cuenta de que el útero se había llenado de sangre y tuvo miedo de salir de allí por temor a que su madre se muriera. Sollozando dijo, "Si yo salgo y ella muere, ¡nunca sabrá cuánto la quiero! Quiero conocerla. Ella me habló mucho antes de que naciera pero nadie lo sabía porque pensarían que era una idea estúpida... Sentí que me iba a ahogar, y sabía que no debía... Ohhh, ¡ellos simplemente no entienden lo que está pasando!"

Durante un largo período de resucitación después del parto, Kit parecía totalmente familiarizada con los pensamientos, las emociones y las acciones del médico y la enfermera: "¡La enfermera quiere que el médico se detenga porque cree que estoy muerta! El médico le ordenó callarse, que no se detendría. Es como si el cuerpo se marchitara y secara. Es por eso que la enfermera continúa diciendo, "está muerta". Quiere irse a casa. Han estado aquí toda la noche".

(2) Deborah no pudo llegar a contactar con los médicos y las enfermeras que estaban ayudando durante su nacimiento. Así es como resume su experiencia. "Yo sentía que sabía mucho, realmente. Pensaba que era bastante inteligente... Pensaba que era una mente inteligente... Veía a todas esas personas actuando como locos. En ese momento pensé que yo tenía una mente más inteligente, porque yo sabía cuál era la situación conmigo, y ellos no parecían saberlo. Parecían ignorarme. Me hacían cosas -a la parte de afuera de mí- pero actuaban como si fuera lo único que había. Cuando intenté decirles cosas, ellos no me escucharon, como si ese sonido no fuera nada. Sentía realmente que era más inteligente que ellos".

 

Conclusiones

1.      El verdadero bebé está recién emergiendo de la oscuridad cultural para ser visto como un ser humano completo, con una gama espectacular de sentidos y vivas emociones expresadas con el lenguaje del cuerpo.

2.      Exceptuando un bebé deforme, drogado o aterrorizado, los bebés observan activamente; y activamente nos envían informaciones. Excepto si nosotros somos deformes, drogados o aterrorizados, estamos totalmente equipados para comunicarnos con ellos.

3.      Las madres y los padres están en una muy buena posición para iniciar al bebé en esta comunicación desde la preconcepción, si eligen interesarse en este tipo de comunicación.

4.      Los profesionales del parto y del nacimiento están en una posición privilegiada para comunicar con los niños intrauterinos desde las primeras visitas prenatales hasta la experiencia culminante del parto y el nacimiento.

5.      En general, el territorio de esta comunicación a dos vías con los bebés no está trazado, la preparación de los adultos para ella es insignificante, no existen pautas, las puertas están aún totalmente abiertas y las posibilidades son ilimitadas.

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