
GUÍA PARA
PADRES Y PROFESIONALES DEL NACIMIENTO
Después de varias décadas de batalla, la verdadera dimensión de
la conciencia fetal está emergiendo, gracias a una creciente
bibliografía de relatos de padres y abundantes observaciones de
la vida intrauterina. Retrospectivamente, las ideas científicas
sobre la naturaleza sensorial, emocional y mental de los bebés
intrauterinos y de los recién nacidos, basadas exclusivamente en
un paradigma mente-cuerpo fueron terriblemente inadecuadas. Un
nuevo paradigma lo está remplazando, basado en la conciencia y
el conocimiento del bebé. Esta ponencia propone algunas pautas
para los padres y los profesionales del nacimiento que buscan un
diálogo con los bebés antes del nacimiento, un diálogo que
promete mayor seguridad y satisfacción durante el embarazo y el
parto.
Introducción
Mi
libro La mente del bebé recién nacido, traducido
recientemente al español, sienta las bases para un cambio
fundamental en la manera de entender a los bebés. Durante el
siglo pasado, tanto la medicina como la psicología han hecho un
flaco favor a los bebés al negarles sensaciones, emociones e
inteligencia. Se consideraba que estas potentes realidades no
entraban en funcionamiento hasta meses o años después del
nacimiento. Se enseñó a los padres que durante la gestación
en la matriz, el bebé era un pasajero insensible y pasivo,
incapaz de pensar y comunicarse. Los protocolos obstétricos se
basaban confiadamente en la idea de que el bebé no reconocía ni
el dolor ni a sus padres, y que no recordaría ni aprendería nada
de la experiencia del nacimiento, por traumática o bella que
fuera. La idea falsa de Sigmund Freud sobre la «amnesia
infantil» aseguró a los científicos del mundo entero que todos
los humanos estaban exentos de memoria,
¡hasta
los tres años!
En
este momento, muchos padres y profesionales del nacimiento
intentan deshacerse de estas viejas creencias pero los bebés
siguen sufriendo porque no son todavía reconocidos como los
seres complejos que son, maravillosamente dotados para
participar de la vida, comenzando por la vida intrauterina. O
incluso antes de la vida intrauterina.
Una
creciente bibliografía basada en relatos de padres nos revela
cientos de casos en los cuales los «bebés» conseguían iniciar un
diálogo con sus futuros padres antes de la concepción, noción en
conflicto abierto con el materialismo científico. Los bebés lo
lograban en vívidos sueños, establecían contacto durante la
meditación, aparecían en una visión o sorprendían a sus padres
con una voz que los padres pueden oír en su mente. De modo muy
común, uno decía directamente, -Mamá,
¿cuándo
estarás preparada para mí?- Al preguntar ella, -¿Quién
eres?- él dijo: -soy Timothy, tu hijo. Ella relata que se
despertó sobresaltada, súbitamente diferente, y que le invadió
un sentimiento pleno de paz y de amor. Un año después concibió y
Timothy estaba en camino.
Repetidas historias de este tenor reflejan no sólo una capacidad
innata de los bebés a comunicar, sino también una capacidad
innata similar de los padres a responder. Los padres hablan de
tales contactos como de los momentos de amor más profundos e
inolvidables de sus vidas. Los padres modernos comparten estos
momentos extraordinarios con prudencia, pero una encuesta sobre
literatura universal de Carmen (2000) revela que estas historias
se encuentran universalmente en diferentes culturas a través de
los milenios. El primer contacto con el bebé puede ocurrir mucho
antes de la concepción. Cuando hay acuerdo entre las partes, se
produce entonces eventualmente la concepción y el embarazo,
marcados por nuevas comunicaciones continuada hasta que la
historia confirma la exactitud de los primeros encuentros. Para
una amplia colección de relatos, ver los libros de Elizabeth
Hallett y Sarah Hinze; para relatos individuales, ver los libros
de Roy Mills, Manuel David Coudris y Mary Grace McManus citados
en la bibliografía.
Desde
esta perspectiva más amplia sobre la conciencia y el saber de
los bebés, quiero ofrecer algunos breves ejemplos de mi propia
experiencia profesional, y de otros casos compartidos conmigo
por colegas, con el fin de ayudar a padres y profesionales del
nacimiento que quieran comunicarse con los bebés en la matriz
-una actividad que no tiene validez en el paradigma
mente-cuerpo.
1.
Debemos enfrentarnos, lo antes posible, al inevitable choque
entre el antiguo y el nuevo paradigma, dejándonos de aferrar a
la idea decimonónica, por la cual el ser humano era identificado
únicamente por su potencia cerebral. Esta perspectiva fue
extensamente asumida como la única definición adecuada y
legítima de persona. El hecho importante es que los bebés
intrauterinos y recién nacidos fueron dejados en el limbo por
esta definición.
Retrospectivamente, esta versión de la ciencia medía a un ser
humano reducido a simple materia. Pero fracasa en
incorporar un siglo de importantes investigaciones sobre la
conciencia humana incluyendo investigaciones sobre las aptitudes
psíquicas, estados alterados, experiencias extra-corpóreas o
cercanas a la muerte, y recuerdos verificados que van claramente
más allá de la materia, el espacio y el tiempo cerebrales.
Faltan en el antiguo paradigma las características más valiosas
de la vida humana, incluyendo entre ellas las mayores proezas de
la mente y la memoria que los bebés muestran repetidamente. He
aquí algunos ejemplos de memoria de un momento anterior a la
existencia de ningún cerebro: en el momento de la
concepción.
Ejemplos:
(1)
Ingrid se acuerda de su madre y su padre haciendo el amor en un
sofá en Alemania, antes de estar casados. Suena el timbre
anunciando la llegada de la abuela y la tía, que habían
regresado de la compra antes de lo previsto. El encuentro
provoca un choque entre todos los presentes. Ingrid dice, «Mi
madre estaba fuera de sí. Ella supo que se había quedado
embarazada y tuvo vergüenza. En primer lugar, no había querido
hacerlo, y me culpaba a mí por su problema». (Ingrid cree que
este acontecimiento creó un modelo para estar siempre temerosa y
sentirse culpable de herir a los demás, problema que la llevó a
la terapia. También desarrolló una reacción de ansiedad
específica ligada a sonidos repentinos como un timbre inesperado
o el sonido del teléfono.)
(2)
Ida recuerda serias dificultades en el momento de su concepción.
«No era el momento adecuado», dice. «Mi madre no estaba en
condiciones para recibirme. Estaba ebria: no parecía correcto.
No era un momento sagrado; era un momento inadecuado. No quería
estar ahí con mi padre. Estaba enfadada con él; él la forzaba a
estar allí. Ella no me quería allí; fue sólo un accidente. Pude
ver que no era el momento correcto para mi llegada. Lo sabía. Es
curioso que supiera que no era el momento».
2.
Aparten lentamente las teorías tradicionales sobre el
aprendizaje y la memoria que imponen severas restricciones a
toda memoria humana y que automáticamente descalifican la
memoria y el aprendizaje prenatales. Los bebés no son una
pizarra en blanco, sin inteligencia, ni sentido de sí mismos o
propósito. Una mirada a la memoria y aprendizaje tempranos
desafía las limitaciones que tradicionalmente se les atribuye.
Los recuerdos del nacimiento destacan por su precisión
comprobable, su percepción penetrante de significado y por su
inesperada sabiduría -y aún así se supone que no deberían
existir en absoluto. Otra sorpresa: los recuerdos de los bebés
reflejan empatía y cuidado por el sufrimiento de los padres o
por un mellizo que muere en el útero -cualidades y virtudes que
no pueden residir en bebés intrauterinos o neonatos.
En
realidad, los bebés en el útero se están familiarizando con
temas musicales de la televisión, películas de terror, música
clásica ensayada por los padres, violencia doméstica y la lengua
de la madre. Son profundamente conscientes de la actividad
sexual de los padres, se «conectan» con la cafeína del café de
la madre, saben si son deseados por uno solo o los dos padres y
comienzan a entrar en relación con los hermanos o hermanas
mayores y con animales domésticos. Aprenden y copian la
depresión de una madre así como las características de su voz.
Los niños intrauterinos están aprendiendo constantemente de sus
experiencias pero como todos los seres humanos, son vulnerables
a los malentendidos y los traumas. Efectivamente un bebé
presenta una complejidad de carácter que inspira asombro cuando
contemplamos la comunicación con ellos.
Ejemplo:
(1) En
mi consultorio, Loretta recuerda estar dentro del vientre de su
madre apretada contra la barandilla de un barco. Su madre está
inquieta y su padre le ayuda a encontrar un lugar para sentarse.
Cuando regresa a su casa después de la sesión, dice a sus padres
que descubrió que habían estado en un paseo en barco durante su
gestación. Ellos nunca habían hablado de este tema y quedaron
pasmados de que ella pudiera tener este recuerdo uterino. (Ella
era probablemente clarividente.)
(2) El
psicólogo australiano Graham Farrant tomó conciencia tras
repetidas sesiones de terapia primal en el suelo de su estudio
de que su madre había intentado abortarlo. Cuando le preguntó,
ella lo negó. Después de otras sesiones, él tomó conciencia de
cómo lo había hecho. Cuando le preguntó por segunda vez, ella lo
negó nuevamente, entonces él le explicó exactamente de qué
manera lo había hecho. Su recuerdo de esta experiencia en la
vida fetal fue confirmada cuando su madre dijo «¡Es
imposible que sepas esto! Nunca se lo he dicho a tu padre».
(3)Una
madre adoptiva estaba preocupada por el comportamiento seductor
de su niña de tres años. La niña prefería vestirse con la ropa
más pequeña posible, desvestirse continuamente, y subirse a la
mesa para bailar de una manera «muy provocadora». Resultó que la
madre biológica de la niña hacía strip -tease en un club
nocturno cuando se quedó embarazada y continuó trabajando
durante todo el embarazo. Después del nacimiento, su hija fue
confiada en adopción y la niña nunca vio bailar a su
madre. La cuestión que se plantea es la siguiente:
¿cómo
descubrió esa niña la actividad de su madre? Una pista podría
ser: ¿Qué
hacía el bebé mientras su madre actuaba?
3. El
escepticismo científico ha rodeado durante mucho tiempo la
existencia de los sentidos del bebé en el útero. Se consideraba
que los sentidos del bebé no estaban aún suficientemente
desarrollados o provistos de significado debido al estado de
inmadurez del cerebro fetal. En realidad, no encontramos aún en
los textos académicos más recientes una visión completa del
universo sensorial prenatal. Esta típica concepción
reduccionista de los sentidos prenatales a lo largo del siglo
pasado fue el resultado de una mezcla de prejuicios científicos,
de la ignorancia de la vida intrauterina (la psicología del
desarrollo fue elaborada antes que el ultrasonido y la
observación del feto), y de la negación de los descubrimientos
sobre el feto que no encajaban con el paradigma antiguo.
Hoy en
día, las autoridades en la materia consideran que la idea de los
«cinco» sentidos, que viene del Renacimiento, es una
simplificación dudosa. Afirman que el número correcto estaría
entre cinco y diecisiete sentidos. Yo sugeriría que la lista de
sentidos prenatales llega por lo menos a doce.
En
síntesis, el sistema de radar del bebé incluye las siguientes
características: (1) sentidos táctiles (tocar y ser tocado), (2)
el sentido térmico, y (3) la sensibilidad al dolor (nocicepción)
incluyendo el aplastamiento y el daño nervioso. El oído (4)
capta desde los sonidos del cuerpo hasta vibraciones potentes
como la música, y progresa rápidamente hacia la distinción de
las voces y las preferencias sonoras. El sentido del equilibrio
(5), aunque esté ubicado en el oído interno, es un sentido
aparte. El sentido del olfato (6) funciona en el útero en
asociación con el gusto (7); en el útero ambos están bañados por
el mismo fluido amniótico que contiene marcadores químicos de la
dieta materna. Además del gusto que se recibe por la boca, la
boca es utilizada en otro sentido para percibir texturas, dureza
y contorno de objetos (8).
Otros
placeres intrauterinos relacionados con la boca están asociados
con el chupar y el lamer (9). Chuparse los dedos de las manos o
de los pies parece tener un sentido exploratorio y no nutritivo.
Para los varones, chuparse el pulgar se acompaña muchas veces de
erecciones, sugiriendo algo más ligado a la estimulación del
placer o a sensaciones sexuales Se han observado bebés
intrauterinos lamiendo la placenta y gemelos lamiéndose
mutuamente, este lamer y chupar parece un modo satisfactorio de
contacto corporal, que sugiere igualmente placer sensual, sino
sexualidad.
La
visión (10) intrauterina es paradójica porque es evidentemente
limitada (especialmente con los párpados semicerrados unos seis
meses) y aún así parece funcional al acertar objetivos con
precisión, como con las agujas durante la amniocentesis a las 14
o 16 semanas de gestación y entre gemelos cuando se golpean,
besan, o juegan juntos.
Aunque
nunca se hayan reconocido las aptitudes psíquicas de los niños
intrauterinos, sí que han demostrado clarividencia y un sentido
telepático (11). Ven cosas que están fuera del alcance de la
vista, saben cuando son deseados o no, y disciernen el carácter
de sus padres. Por último, los intrauterinos demuestran un
sentido de la trascendencia (12) en experiencias extra-corpóreas
y cercanas a la muerte. En las experiencias extra-corpóreas,
ningún sentido debería funcionar ni en los bebés ni en los
adultos, y sin embargo lo hacen. La madurez física de este
sentido no está relacionada con el hecho de que funcionen bien
en estos estados de trascendencia.
¡Los
bebés en el útero están maravillosamente dotados para la
comunicación!
Ejemplos:
(1) En
el útero, Ray recuerda y nos ofrece esta visión perspicaz de sus
padres: .Mi madre y mi padre están discutiendo. Se están
gritando mutuamente. Yo siento las intensas vibraciones. Siento
un temblor. Me siento en peligro como si yo fuera el
responsable. Yo soy el motivo de la pelea..
(2)
¿Alguna
vez os habéis preguntado lo que un bebé probeta puede sentir
siendo concebido en una placa de Petrie? Un colega mío interrogó
a una madre cuyo niño había sido concebido de tal manera. Cuando
era bebé, la niña se despertaba gritando cada dos horas todas
las noches. ¡Cuando
fue lo suficientemente grande para hablar de ello, la niña dijo
que tenía sueños en los cuales vislumbraba sobre ella a gente
con abrigos blancos que llevaban "tijeras y cuchillos", y que
estaba horrorizada! (Actualmente, se la describe como "una niña
muy brillante, amorosa y creativa»)
(3) A
los 41 años, Jeannette recuerda una vivencia extra-corpórea que
tuvo en el útero. La experiencia fue causada por un intento de
aborto en el que su madre, bajo la presión de su marido
borracho, ¡se
introdujo productos químicos ácidos dentro de la matriz!
(Jeannette comenta que durante su infancia siempre tuvo miedo de
su padre sin saber porqué.) Mientras estaba envuelta por el
producto químico, dice que su corazón "latía cada vez con más
fuerza hasta que me mató". Ella describe las sensaciones como
"ardientes", de quemazón. El pánico cedió al ser acompañada por
un terreno luminoso de seguridad y amor. Una parte
particularmente intensa de esta aventura era el darse cuenta que
"todo conocimiento estaba totalmente disponible para ella".
Después de esta estimulante aventura, regresó a su cuerpo en el
útero.
4.
Además de este radar sensorial, los niños intrauterinos con los
cuales queremos comunicar, tienen una vida emocional que ha sido
negada por la ciencia. Es necesario preparase para la realidad
uterina con la idea clave que la emoción se expresa casi siempre
en movimiento, acción. Movimiento y emoción están
orgánicamente ligados, no claramente separados en diferentes
períodos de desarrollo. El lenguaje del cuerpo domina en el
útero y los sentimientos son visibles en el movimiento fetal,
como esconderse y quedarse inmóvil, retroceder y avanzar, atacar
o relajarse, pelear o acariciar. El "medio ambiente" uterino y
extrauterino en el que vive el bebé puede inspirarle rabia y
temor, frustración y depresión, alegría y amor, pena y culpa.
Los accidentes que le ocurren a la madre, le ocurren al bebé que
está dentro de ella. Las madres que requieren una intervención
quirúrgica urgente, llevan a sus bebés consigo a través de esta
experiencia. Contratiempos y decisiones pueden generarle
decepción; una muerte en la familia puede causar al bebé pena o
temor.
Durante una amniocentesis, los niños intrauterinos parecen
reconocer instantáneamente que las agujas son una amenaza para
sus vidas y pueden reaccionar retrayéndose y deteniendo todo
movimiento durante algunos días, o por el contrario reaccionar
agresivamente contra la aguja. Por otra parte, algunos cirujanos
que trabajan con ultrasonido han sido capaces de obtener la
cooperación de un feto a través de comunicación sensorial.
Por
supuesto, no todas las emociones son negativas. Algunos bebés
parecen muy felices y llenos de sentimientos positivos que
comunican a sus maravillados padres.
Ejemplos:
(1)
Una comadrona (citada en Hallett, 2002, pp. 57-60) fue llamada
al domicilio de una madre cuyo embarazo era producto de una
violación. Después de su llegada, el bebé comenzó una intensa
comunicación con ella. Empezó expresando decepción por haber
sido descubierto, como si fuera un polizón. Su madre supo de él
inconscientemente, dijo, y la el perro de la familia lo había
sabido casi desde el principio, pero él estaba más preocupado
por cómo reaccionaría la familia frente a él. Decía
continuamente: "No dejes que me hieran... por favor, no dejes
que me hieran". Una vez tomada la decisión de darlo en adopción,
él se sintió más aliviado. Se reveló que él ya conocía y amaba a
las dos familias y se reafirmó que, a pesar de las condiciones
de su concepción, tenía el propósito de venir al mundo.
En el
momento del nacimiento, el trabajo de parto se detuvo cuando el
bebé quedó momentáneamente sobrepasado por el miedo al dolor de
salir afuera y la pena de lo que su madre biológica sentiría al
darlo a la otra familia. Después de algunas palabras de apoyo y
consuelo, el bebé se sintió satisfecho; y aconsejó a la
comadrona un cambio de postura para la madre; el trabajo de
parto evolucionó fácilmente y el niño nació en cuatro horas y
media.
(2) Un
obstetra que ha practicado muchos exámenes con ultrasonido nos
enseña algo sobre la reactividad del feto. Cuando se encuentra
con un feto descansando perfectamente quieto, le comenta a la
madre "¡Sra.
Jones, su bebé no se mueve!". Él sabía lo que pasaría. El feto
siempre empieza a moverse!.
5. Las
situaciones en las que la vida se ha visto amenazada parecen
dejar huellas muy intensas que tienden a perdurar con el tiempo.
Estas impresiones pueden necesitar curación para evitar
consecuencias patológicas. Esto es igual de cierto para los
bebés que para cualquier ser humano. En la comunicación con los
bebés, por lo tanto, es necesario estar especialmente alerta a
coyunturas críticas cuando el bebé puede haber tenido un choque
emocional o haber visto amenazada su vida. Entre las ocasiones
en las que he observado que los bebés son particularmente
vulnerables menciono las siguientes: (1) Cuando los padres
reaccionan al descubrir el embarazo (notar como responde cada
uno de los padres); (2) En las situaciones de daños o
enfermedades graves, o cirugía (preguntaros,
¿cuál
es la experiencia del bebé?); (3) Cuando se produce una muerte
en el entorno familiar o la muerte de un gemelo en el útero; (¿cómo
se produjo el duelo?; ¿Qué
efecto tuvo el bebé o cómo lo vivió?); y por último (4)
Situaciones de amenaza, sentimientos y pérdida de conciencia
durante el trabajo de parto y el nacimiento (¿han
habido complicaciones, contratiempos?,
¿en
qué medida afectó al bebé?
¿Cuán
terrorífica puede haber sido esta situación para el bebé?).
Estos son puntos claves para el análisis de los traumas del
nacimiento y son territorio familiar en las terapias de
renacimiento.
Ejemplos:
(1) La
psicoanalista infantil Myriam Szejer y sus colegas trabajan en
una unidad de cuidados intensivos para bebés en París (Szejer,
1997). Su insólita tarea es trabajar con neonatos que "han
fracasado en su crecimiento" después del nacimiento, un
eufemismo para decir consumirse. El trabajo comienza con un
estudio muy minucioso de la historia del bebé, buscando
cualquier momento traumático que pudiera haber desanimado al
bebé a seguir viviendo. Cuando se completa el estudio y se tiene
una idea de los acontecimientos negativos que pueden haber
llevado a la desesperanza, hablan directamente con los bebés. El
trabajo consiste esencialmente, en lenguaje llano, en contar al
bebé su historia de una manera enfática, ayudar al bebé a
entender las condiciones positivas que ahora favorecen su vida y
desafiar al bebé a que cambie de idea y viva!. (¡Su
experiencia indica que funciona! Después de esta conversación
íntima, los bebés parecen dar un giro crítico hacia la salud y
la vida.)
(2)
Bob disfrutaba de sus días con su compañero de útero hasta que
una serie de cosas empezaron a andar "mal". Esta serie de cosas
se transformaron en su lista de miedos y en el centro de sus
creencias durante los 48 años siguientes. Su historia es
representativa de otros casos que han pasado por la muerte de un
gemelo en el útero; nosotros llamamos a este fenómeno "el
síndrome del gemelo desaparecido". Normalmente nadie se entera
de lo que sucedió y el sufrimiento permanece en el inconsciente
y solo. De acuerdo con el paradigma mente-cuerpo, estos
encuentros íntimos con la muerte y la pérdida no deberían tener
consecuencias, pero la prueba de lo contrario en la realidad es
cómo el miedo se apodera de tu vida. Bob sintió que la rabia de
su madre y el rechazo habían debilitado a su hermano y hubieran
podido matarlo a él también. Tenía miedo de su madre, de la
muerte y de quedarse sin fuerza. Como los demás, se sintió
avergonzado de no haber podido ayudar a su hermano y culpable
por haber sobrevivido. Salió de esta crisis temprana de su
existencia obsesionado con la idea de que su vida dependía de
que fuera perfecto y de que aprendiera todo lo posible. Sin
embargo, por mucho que estudiara o trabajara, le temía a una
catástrofe como la que había ocurrido en el útero de su madre.
6.
Recordad, los bebés son los únicos que tienen el poder de
interrumpir un embarazo y de iniciar el trabajo de parto. Esta
idea se aplica a los partos prematuros, problema creciente en
muchos países del mundo. La prematurez garantiza en la mayoría
de los casos que el contexto fuera del útero será más peligroso
y molesto que el ambiente uterino. Los bebés pueden no ser
capaces de anticipar estas consecuencias, especialmente si son
llevados con temor. Mi colega, el obstetra David Cheek, me
enseño que el temor es la causa principal del trabajo de parto
prematuro y es el momento clave de comunicar con el bebé y de
reconfortarlo para que se sienta seguro y amado y se pueda
quedar dentro del útero para terminar de crecer. Avisaba a sus
clientes para que le avisaran inmediatamente si esto se
produjera y los orientaba entonces en lo que debían decir al
bebé, antes de que el trabajo de parto fuera
irreversible. Tuvo un gran éxito siguiendo estos principios.
Ejemplo:
Una
madre que deseaba profundamente tener un parto vaginal, me llamó
para que la acompañara psicológicamente, cuando su obstetra le
dijo que había desarrollado una diabetes gestacional y quería
programar una cesárea un mes antes del término. Con esta fecha
precoz, pensaba que podía evitar el riesgo de hemorragia en los
capilares oculares que podrían ser causados por un trabajo de
parto a término. Enfrentando esta realidad juntos, decidimos
permitir que el bebé escogiera entre un parto vaginal y una
cesárea. Cuando el día señalado se acercaba, le hicimos saber al
bebé que "si quería un parto vaginal, tenía que iniciar el
trabajo de parto antes de las 9 el lunes por la mañana. De lo
contrario, se haría una cesárea". (El bebé inició el trabajo de
parto antes de las 9 el lunes por la mañana y tuvo un nacimiento
vaginal.)
7. Los
bebés que están ansiosos ante el nacimiento, muchas veces se
resisten a girar de la posición de nalgas, lo que facilitaría un
nacimiento más normal y cómodo. Cuando las maniobras de versión
se vuelven más urgentes para todos, incluso para el bebé, los
profesionales utilizan varias técnicas incluyendo versiones
forzadas (que hasta en algunos casos el bebé revierte, girándose
de nuevo); colocando a la madre sobre una tabla inclinada;
utilizando técnicas de acupuntura, e incluso utilizando un
"Electrolarynx", una especie de "grito" electrónico que hace
girar el bebé. Una alternativa podría ser establecer una
comunicación humana con el bebé para ver si podemos descubrir la
razón de su resistencia a girarse y complicar el parto. Esta
revelación puede llevar a un resultado que permita al bebé girar
voluntariamente.
Ejemplo:
Un
informe citado en Hallett (2002, pp. 274-275) propone una teoría
sobre la presentación de nalgas y un método de comunicación
directa con el bebé para revertir la situación. Una mujer que
buscaba una casa de nacimientos estaba embarazada de siete meses
y medio de su segundo hijo; el niño persistía en la postura de
nalgas. La madre pasó una semana haciendo ejercicios de
inclinación pélvica, en vano. Mientras consideraba este
problema, tuvo una introspección repentina o insight. Siempre
había pensado "Ya tengo un varón", por lo que quería una niña, y
había estado asumiendo que llevaba una niña. El "insight"
repentino era que si realmente era un chico, tendría miedo a
salir porque podría no ser amado como tal.
Miró
hacia su barriga y habló claramente con el bebé. "Si eres un
chico, quiero que sepas que te amaré completamente. Jamás me
importará en lo más mínimo que no seas una niña. Estaré siempre
contigo, y te aceptaré siempre como eres". A la mañana
siguiente, el bebé se había girado, y continuó de esa manera
para tener un parto completamente normal en casa.
8. Un
bebé que sabe lo que está pasando en el útero puede enviar una
corriente de advertencias pertinentes, tranquilidad, o incluso
orientaciones a su madre y a los profesionales del parto, pero
¿qué
ocurre si nadie le está escuchando?
Una
educadora de partos en nuestra ciudad en la Sierra enseña a cada
uno en su clase a hablar a los bebés, y lo practican en cada
reunión. Sus instrucciones son cortas y simples. Sus
instrucciones son breves y simples: Simplemente dice: "Preguntad
al bebé lo que necesita". En clase cuenta acerca de una mujer
joven que estaba decidida a tener un parto vaginal pero la
dilatación se detuvo a ocho centímetros y medio. "Pregúntale al
bebé qué necesita», dijo. La respuesta inmediata que recibió la
madre fue "¡necesito
salir y necesito salir ahora!"
¡Esta
madre sí que escuchaba! Con esta petición urgente, ella fue
capaz de cambiar de idea y optó por una cesárea. Los médicos
encontraron un bebé muy grande y una cabeza que estaba siendo
magullada por el esfuerzo de salir.
Ejemplo:
(1)
Kit estuvo entre la vida y la muerte para nacer. Sus recuerdos
de esta experiencia nos transportan a un mundo de dilemas
morales, compasión por su madre y sentimientos. Se dio cuenta de
que el útero se había llenado de sangre y tuvo miedo de salir de
allí por temor a que su madre se muriera. Sollozando dijo, "Si
yo salgo y ella muere, ¡nunca
sabrá cuánto la quiero! Quiero conocerla. Ella me habló mucho
antes de que naciera pero nadie lo sabía porque pensarían que
era una idea estúpida... Sentí que me iba a ahogar, y sabía que
no debía... Ohhh, ¡ellos
simplemente no entienden lo que está pasando!"
Durante un largo período de resucitación después del parto, Kit
parecía totalmente familiarizada con los pensamientos, las
emociones y las acciones del médico y la enfermera: "¡La
enfermera quiere que el médico se detenga porque cree que estoy
muerta! El médico le ordenó callarse, que no se detendría. Es
como si el cuerpo se marchitara y secara. Es por eso que la
enfermera continúa diciendo, "está muerta". Quiere irse a casa.
Han estado aquí toda la noche".
(2)
Deborah no pudo llegar a contactar con los médicos y las
enfermeras que estaban ayudando durante su nacimiento. Así es
como resume su experiencia. "Yo sentía que sabía mucho,
realmente. Pensaba que era bastante inteligente... Pensaba que
era una mente inteligente... Veía a todas esas personas actuando
como locos. En ese momento pensé que yo tenía una mente más
inteligente, porque yo sabía cuál era la situación conmigo, y
ellos no parecían saberlo. Parecían ignorarme. Me hacían
cosas -a la parte de afuera de mí- pero actuaban como si fuera
lo único que había. Cuando intenté decirles cosas, ellos no me
escucharon, como si ese sonido no fuera nada. Sentía
realmente que era más inteligente que ellos".
Conclusiones
1.
El verdadero bebé está recién emergiendo de la oscuridad
cultural para ser visto como un ser humano completo, con una
gama espectacular de sentidos y vivas emociones expresadas con
el lenguaje del cuerpo.
2.
Exceptuando un bebé deforme, drogado o aterrorizado, los
bebés observan activamente; y activamente nos envían
informaciones. Excepto si nosotros somos deformes,
drogados o aterrorizados, estamos totalmente equipados para
comunicarnos con ellos.
3.
Las madres y los padres están en una muy buena posición
para iniciar al bebé en esta comunicación desde la
preconcepción, si eligen interesarse en este tipo de
comunicación.
4.
Los profesionales del parto y del nacimiento están en una
posición privilegiada para comunicar con los niños intrauterinos
desde las primeras visitas prenatales hasta la experiencia
culminante del parto y el nacimiento.
5.
En general, el territorio de esta comunicación a dos vías
con los bebés no está trazado, la preparación de los adultos
para ella es insignificante, no existen pautas, las puertas
están aún totalmente abiertas y las posibilidades son
ilimitadas.