
QUÉ ME HA SIGNIFICADO
EL GRUPO DE MUJERES DE
APOYO A LA
LACTANCIA,
Y LA
FORMACIÓN COMO MONITORAS DE LACTANCIA
Cristina Castro. Monitora de lactancia.
El
formar parte de un grupo humano es algo que nos cohesiona y nos
da pertenencia. El ser humano es social por naturaleza y para
llegar a ser persona necesitamos de un Otro.
Esta
sociedad se ocupa muy bien de que el hombre se junte para
asistir a acontecimientos deportivos en donde el comportamiento
de la gente cada vez es más violento, pero facilita poco el que
las personas nos juntemos para pensar, reflexionar y tener una
actitud más activa frente a los distintos aspectos de la vida.
La
maternidad y la casa son tareas históricamente de la mujer y
aunque se ha mejorado en este aspecto, antes la mujer estaba más
acompañada. Actualmente el tipo de vida que llevamos hace que la
mujer esté sola en su casa con su bebé. Si a esto le añadimos la
lactancia, está sola con su bebé y con su teta. Dar de mamar es
maravilloso, pero tiene sus dificultades y en esas dificultades,
la sociedad, empezando por los médicos y terminando por la
suegra, por poner un ejemplo cercano, con todo mi respeto hacia
ellos, ni apoya ni facilita.
Cuando
nació mi primera hija quise amamantarla y así lo hice. Me
gustaba mucho darla de mamar y tenerla pegadita a mí. Sin
embargo, viví pronto las dificultades de la lactancia y me
encontré sola para resolverlas. El médico de la seguridad
social, al encajar a mi hija en un percentil, según él, bajo, me
dijo que mi leche no era buena y que si no le daba biberón, mi
hija iba a tener problemas de crecimiento. Así apareció la
primera dificultad: el miedo y la desconfianza en mi
propia leche. Ante el miedo, intentamos darle biberones, y digo
intentar porque Candela no los toleraba bien -¡qué
inteligencia la suya!-, devolvía y se irritaba, cuestión que
hasta ese momento con la teta no había tenido ningún problema.
Decidimos cambiar de médico. Fuimos a un médico naturista de
Madrid que nos habían recomendado unos amigos. Fue quién nos
desdramatizó y nos dijo que estar en un percentil más bajo no
tenía nada que ver con su salud. Así volví a recuperar la
confianza en mi leche.
Pero
pronto apareció otra dificultad: las famosas grietas.
Nadie me había contado cómo preparar los pezones, ni cómo
colocar al bebé para que mamara y no me provocara grietas.
A los
dos meses me salieron unas heridas tremendas y muy dolorosas.
Sin embargo, me había propuesto dar de mamar a mi hija y
aguantándome el dolor y con bastante tozudez conseguí curarlas
tres meses más tarde sin dejar de amamantar a mi pequeña.
Posteriormente me encontré con que mi hija ya tenía 6 meses y
para mucha gente ya había mamado demasiado. Más adelante, la
familia, que hasta ahora les había gustado lo de la teta
posiblemente les recordaba los viejos tiempos, ya no les parecía
tan bien, "qué barbaridad con un año y todavía mamando. Empieza
a darle jamón, que te lo agradecerá". "Ten mucho cuidado; los
niños se llevan todo el calcio con la teta. Con un año ya has
cumplido". A veces me sentía como un bicho raro. Nada que ver
con sentirte acompañada y con saber que un montón de mujeres
están como tú, queriendo dar de mamar a sus bebés.
Cuando
preparamos el parto de mi hija pequeña con Mercedes Serrano, la
lactancia era uno de los temas incluidos en la preparación.
Mercedes nos habló de que si quería cuando naciera Lola me podía
incorporar al grupo de los jueves de apoyo a la lactancia.
Aquello me despertó la curiosidad y me pareció una bonita idea.
Cuando llegó el momento decidí, unas semanas antes del parto, ir
a conocerlo y me causó una grata y profunda impresión. Era un
espacio amable y abierto para todas las mujeres y sus bebés que
quisieran ir, en donde se compartían sentimientos, pensamientos,
miedos, angustias; se desdramatizaban las situaciones y, sobre
todo, sentí la fuerza vital de las mujeres y lo importante que
era la confianza en una misma.
Cuando
nació Lola quise ir a ese grupo de los jueves en Guadalajara y
para ello, me tenía que desplazar 55 Km., ya que yo vivo en un
pueblecito de la comunidad de Madrid llamado Torremocha de
Jarama. La distancia no era un obstáculo, aunque si, a veces, no
tenía coche para desplazarme porque se lo llevaba mi pareja y
tenía que estar pidiéndolo a los amigos que me lo dejaban muy
amablemente, ya que sabían que para mí era importante.
En
estos famosos jueves, conocí otra de las facetas de Mercedes, su
apoyo y entrega a las necesidades de los bebés y de las madres,
su conexión con las mujeres y su capacidad de pelear, en el
mejor sentido del término, por unas mejores condiciones de
crianza y de vida.
Las
mujeres no estábamos solas, las dificultades tenían solución,
formaban parte del día a día y se trataban temas que nos
interesaban a todas. Compartíamos los agobios, las presiones de
la familia y las ganas de dar de mamar a nuestros bebés. Era un
espacio en donde sentí la fuerza de las mujeres juntas.
Jueves
tras jueves, Lola y yo nos desplazábamos para formar parte de
ese grupo de mujeres y sus bebés. Todas con nuestros bebés nos
sentábamos en colchonetas en el suelo y apoyadas en las paredes
de la sala, hacíamos una ronda, donde cada una preguntaba sus
dudas con respecto a la lactancia o a la crianza de su hijo,
contaba cómo estaba esta semana o compartía cualquier situación
vivida que quisiera. Mercedes contestaba si la cuestión lo
requería y las demás si queríamos comentar algo, lo hacíamos.
Mientras tanto, los niños/as mamaban, dormían, jugaban, lloraban
o se reían dependiendo de su edad y de cómo ellos estuvieran. Se
iban creando lazos de relación entre las mujeres del grupo y los
niños/as iban creciendo juntos. Leíamos libros que luego
comentábamos, nos pasamos recetas de cocina, celebrábamos los
cumpleaños de los niños con una tartita casera y horchata y nos
hacíamos fotos juntas.
Fue
así que en el grupo de los jueves ya se había creado la
Asociación de madres de apoyo a la lactancia LACTAVIDA a la que
me incorporé como socia. Una de las actividades que preparamos
en la asociación es la Semana de la lactancia materna y también
se suele participar en el encuentro de cuentacuentos de
Guadalajara, llevando un cuento relacionado con la lactancia.
Desde
la asociación se quiso prestar atención telefónica a las mujeres
que se pusieran en contacto con nosotras sobre el amamantamiento
de sus bebés.
Pronto
se vio la necesidad de tener una mínima formación en lactancia
para orientar mejor y apoyar a las mujeres que quisieran dar de
mamar a sus hijos. De ahí surgió la idea de formarnos como
monitoras de lactancia y Mercedes nos animó para que, después de
un primer intento fallido, nos comprometiéramos con ello. Nueve
mujeres decidimos formarnos con Mercedes y Mercedes, a su vez,
quiso formarnos. Todo ello fue posible gracias a que madres de
Lactavida hicieron el apoyo con los niños de las que nos
estábamos formando.
Ellas
también formaron parte de ese compromiso y nos facilitaron el
trabajo. Durante dos meses y medio con una periodicidad semanal
nos juntábamos alrededor de dos horas. Reflexionamos sobre los
temas más variados, desde la fisiología de la teta hasta la
lectura, análisis y reflexiones del libro Némesis médica
de Iván Illich.
Quiero
compartir con vosotros los contenidos que trabajamos a lo largo
de dos meses y medio y que están reflejados, con un gran sentido
del humor, en el diploma que obtuvimos, una vez finalizado el
periodo de formación, para que os hagáis una idea de los
conocimientos recibidos. El diploma nos acredita para ser
monitoras de lactancia.
Contenidos:
Módulo 1: DESDE LAS MAMAS
·
A vueltas
con la identidad: monitora de lactancia
¿para
qué?
·
Cuándo,
cómo y desde dónde intervenir
Módulo 2: LAS TETAS, UN MUNDO POR DESCUBRIR
·
La teta:
qué es una teta y para qué sirve
·
¿Quién
tiene tetas y quién las sujeta?
·
El arte
del amamantamiento
·
La
lactancia: algo más que leche
Módulo 3: LA MADRE QUE TE TRAJO
·
La madre,
la buena madre, la gran madre...
·
En busca
del padre perdido
Módulo 4: MEDICINA OFICIAL,
¿MEDICINA?
·
Planteamiento de la medicina oficial: La "mala leche" cuestión
de "huevos"
·
La
medicina oficial como promotora de valores humanos
o
Indefensión frente a iniciativa
o
Miedo
frente a valentía
o
Desinformación frente a información
o
Enfermedad
frente a salud
o
Mi poder
frente a tú autonomía
Módulo 5: ÉCHATE ALGO MÁS QUE POLVOS
·
Sexualidad: ¿Qué
moto nos han vendido?
·
¿Qué
hacer con nuestra moto? desempolvarla, empolvarla, probarla...
·
Y a tus
hijas ¿Qué?
Módulo 6: NACIMIENTO Y MUERTE
·
Cómo
nacemos y cómo morimos
·
Nos
acompaña, por favor!
·
La
enfermedad como camino
Con
esta formación pensamos que podríamos apoyar a otras madres.
Tanto en atención telefónica como en grupos de apoyo y es lo que
hemos venido haciendo hasta ahora. Dar de mamar es algo muy
bonito, pero no es fácil y se necesita apoyo.
Desde
aquí quiero señalar la importancia de crear redes locales que
canalicen y potencien nuestras fuerzas, desde donde la
participación sea posible para poder construir las condiciones
de vida que necesitamos y queramos.