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II Congreso Nacer en Casa

Programa

Todo está grabado en mi cuerpo, mi cerebro, mis células...

Ponentes

 

Monitora de lactancia

Cristina Castro. Madre de dos hijas de 6 y 3 años. He vivido la maternidad a través de un recorrido de crecimiento en donde he podido aprender cómo el ser humano se construye y cómo necesita para ello una placenta externa que le acoja desde el primer momento y que cubra todas sus necesidades básicas, que son mucho más que el aseo y la comida y que incluyen el calor y el apego, el vínculo madre-hijo.

Pedro, mi pareja, ha contado su experiencia con el embarazo y parto de Candela y cómo, en ese momento para nosotros, fue un buen embarazo, a pesar del estrés del trabajo y el poco descanso, y fue un buen parto hospitalario. En ningún momento del embarazo nos planteamos otra cosa. Por lo tanto, todo estaba bien. Fuimos a parir al hospital de la Paz, en Madrid, en donde deposité toda la confianza que yo no tenía, para que ellos, como profesionales, decidieran lo mejor para mí. Y hasta ahí, todo estaba bien.

Fue a raíz del contacto piel a piel con mi hija Candela que mi actitud fue cambiando. Empecé a confiar en mi intuición y a sintonizarme con mi bebé. Esto me llevó a cuestionarme qué lugar ocupa el médico en el embarazo, en el parto y en la lactancia y cuál era el lugar que Candela y yo habíamos ocupado.

A partir de ahí, me sentí con una fuerza y una energía distinta y comencé a creer en mí y en mi bebé, y por extensión, en la naturaleza. Gracias a ello superé las dificultades con la lactancia, que si por el médico de la Seguridad Social hubiera sido, Candela a los dos meses hubiera tomado biberón y, sin embargo, estuvo mamando hasta los dos años. Gracias a ella, también firmé la baja voluntaria en un trabajo fijo, estable y con un horario amplísimo y pude disfrutar de la crianza.

Cuando nos embarazamos de nuestra segunda hija, de Lola, ya habíamos hecho un largo recorrido sobre cómo había sido el parto de Candela y empezamos a contemplar la posibilidad de vivir un parto diferente. Había llegado a un punto de difícil retorno, todo mi ser cuestionaba un montón de protocolos que tienen los partos en el hospital, y sobre todo, cuestionaba el poco espacio contemplado para el campo emocional de la madre, y por consiguiente, del bebé.

En el embarazo de Lola empezamos a interesarnos por profundizar en el desarrollo intrauterino y en el proceso del parto; e iniciamos una nueva búsqueda de respuestas. Fue entonces cuando la idea de un parto en casa nos hizo buscar en esa línea y nos dieron el contacto de Mercedes Serrano, matrona de Guadalajara. En este camino, leímos mucho, tuvimos mucha información y desde ahí decidimos embarcarnos en vivir una experiencia distinta que daría cabida a mis necesidades como mujer y como madre, a las necesidades de Pedro como padre, y a las de Candela como hermana.

Una experiencia donde las emociones eran importantes y no sólo eso, sino que el mundo emocional cobraba cuerpo.

Cada vez tomaba más consciencia de la influencia de mi estado emocional en el embarazo y cómo, todo ello, le llegaba al bebé. Fue un embarazo bastante relajado y en donde, Pedro y Candela tenían su espacio, hablaban a Lola, la buscaban y la escuchaban con la famosa trompetilla. Sabíamos que el bebé desde los 4 ó 5 meses de embarazo ya escucha y le llega el mundo emocional de la madre, y claro que todo eso se queda grabado y forma parte de su historia y de su vida.

Candela estaba feliz, iba a ver nacer a su hermana y, sobre todo, no se iba a separar de mi lado, ni del de su padre. Yo no soy una mujer que me gusten mucho las tareas de la casa y no le dedico más tiempo del imprescindible. Sin embargo, según se iba acercando el parto me entraron unas ganas tremendas de arreglar la casa, la pinté, coloqué los estores que faltaban, etc. Preparé todo para acoger a mi hija en un ambiente cálido, sin violencia, rodeada de personas de confianza y con la posibilidad de grabarlo en vídeo, posibilidad que nos rechazaron en el hospital cuando nació Candela.

Pedro se encargó de toda la logística, poner una piscina en el salón de casa, con el agua a la temperatura adecuada, al igual que la temperatura ambiente, y todo lo necesario para ese momento, incluida la música. Estaba entregado, feliz, emocionado; sentí su amor, su ternura, su energía positiva, su confianza en mí y en Lola. Yo era la protagonista y estaba donde había elegido estar, con quién había elegido compartir ese momento, con la matrona con quien nos habíamos preparado, que me acompañó y respetó en todo momento y para mí, algo muy importante, Candela estaba con nosotros, también formaba parte del acontecimiento ya que era un acontecimiento familiar; le encantaba meterse en la piscina con nosotros, se reía, jugaba, estaba a su aire, sabía que su hermana pronto llegaría.

Yo estaba tan relajadita apoyada en Pedro que las contracciones se me paraban con lo cual, Mercedes me animó a salir de la piscina y a bailar un poco. A falta de los famosos Tambores de Burundi, Pedro nos puso música brasileña y entre movimiento y movimiento de cadera las contracciones iban llegando cada vez más fuertes y con más frecuencia. Mi dolor también aumentaba y mi voz salía con facilidad; entre contracción y contracción un movimiento de cadera con mi chico, puro erotismo. Y con Kiko Veneno llegamos al expulsivo. Apoyada en Pedro y él en la sillita de madera de mi hija, Lola fue bajando y dejándose ver, primero el pelito y luego, poco a poco la cabecita hasta que salió todo el cuerpo, ¡¡qué emoción!! me invadió un llanto de alegría, de amor, de agradecimiento a la vida. Candela se acercó y nos abrazamos lo cuatro, en un abrazo de bienvenida y felicidad.

Yo sabía que todavía el parto no había terminado, faltaba la placenta. Esa placenta que había nutrido a Lola durante todo el embarazo y, que ahora, iba a ser sustituida por una placenta externa, donde yo como madre jugaría un papel fundamental.

La placenta salió, y con ella bastante sangre. No había ningún motivo para ello, sin embargo la hemorragia estaba allí y gracias a la intervención de Mercedes se cortó en poquito tiempo.

Gracias Mercedes por tu profesionalidad y tu saber estar!!

Sentí la vida y la muerte, el misterio de la vida y la reconciliación con el cuerpo Lo celebramos con cava y bombones, el ambiente era acogedor, festivo, de alegría. Pienso que el ambiente también se le transmite al bebé. Ella se agarró rápidamente a la teta y nos fuimos a descansar a la habitación, Candela se quedó jugando.

Qué importante es ese primer momento entre madre e hijo, ese contacto piel a piel, para la creación de un vínculo saludable y, por tanto, debería tener lugar tan pronto como sea posible después del nacimiento. Ya se sabe que la piel es el primer sistema de comunicación, que la estimulación táctil posee una trascendencia vital en la consolidación de las relaciones emocionales y afectivas. Creo que tras la separación del parto, la madre y el bebé se necesitan vitalmente. Ambos necesitan un tiempo de permanecer en estado de simbiosis para su posterior separación e independencia.

Es una gran pérdida para nuestra civilización que el mundo del tacto sea objeto de infravaloración y prejuicios. Y creo que si pudiéramos satisfacer nuestras necesidades de contacto, mejoraríamos nuestras relaciones con los demás.

Para terminar, he querido recoger este poema del libro Tócame mamá, de Elvira Porres

 

MI DESEO

 

Mi deseo es pegarme a ti

todo mi ser siente esa llamada,

la feliz sensación

de sorber el aire entre tu piel y mi piel.

Sentir tu sólido cuerpo

pegado al mío,

perderme en tu cálida playa,

dejarme caer en tu dorada arena.

Quiero encontrarte, tenerte así, muy cerca

para llevar conmigo la sensación de que existo,

y saber que para siempre

algo me acompaña

aunque estés muy lejos...

... aunque ya no estés.

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CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centre autoritzat per a la assistència al part natural i domiciliari pel Departament de Salut de la Generalitat, inscrit en el Registre de Centres, Serveis i Establiments Sanitaris amb el nº E08682473

CASA DE NAIXEMENTS MIGJORN, SCCL - Centro autorizado para la asistencia al parto natural y domiciliario por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, inscrito en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios con el nº E08682473