
Buenos
días, o buenas tardes, bienvenidos a este encuentro. Me llamo
Claudia Kaiser, soy comadrona y pertenezco a la asociación nacer
en casa. Aquí y ahora tengo la agradable tarea de moderar esta
mesa y les presento a
María
Jesús Montes...
Sheila
Kitzinger...
Teresa
Tesón.
Yo soy
comadrona, ayudo a nacer y parir en casa, y todo el trabajo
alrededor, el antes y el después. Soy mamá de una preciosa hija
de casi 4 años. Vivo en Arcos, en la provincia de Cádiz, para
atender me desplazo en ocasiones a Málaga y Sevilla porque
faltan comadronas para este trabajo. si alguien se anima, en el
sur hay trabajo. Comparto la consulta con mi compañera María
Fuentes, fundadora de la asociación nacer en casa. Muchas
gracias en esta ocasión por haber propulsado este trabajo y por
seguir haciéndolo incansablemente. A algo hay que limitarse en
cinco minutos, y lo que me importa decir lo quiero envolver en
agradecimientos. Y siento como si fueran agradecimientos
expresados por los bebes, unos nacidos y otros en camino,
principales protagonistas en este congreso. Quiero ser su
portavoz.
Para
mí es una gran alegría estar aquí, una satisfacción ver a tantas
personas reunidas, dispuestas a trabajar para mejorar la forma
de nacer y crecer y como portavoz de los bebes os doy las
gracias por estar aquí. Es esperanzador. Es algo que llevo
pensando y sintiendo desde hace mucho tiempo y que, a lo largo
del tiempo se ha convertido en una sensación de urgencia: que
todos tenemos que ser portavoces para los bebes, para los niños
(kinder, children) de este planeta.
Es
absurdo que alguien que aporta a nuestra vida tanta sabiduría,
tanta alegría, tanta luz tenga prácticamente ningún poder para
influir sobre las condiciones en las que vive y crece. Y me da
rabia el hecho que los que tienen poder respecto al tema, la
mayoría estén sumergidos en la inconsciencia, en la ignorancia y
haciendo barbaridades. No me refiero solo a personal sanitario y
madres y padres, los que más cerca están de nuestros bebes.
En
junio de este año cayo en mis manos un articulo del suplemento
del fin de semana de EL MUNDO.
Un
reportaje fotográfico sobre los bebes seres humanos en su
primera hora de nacer, la fotógrafa francesa, que tenia
curiosidad de saber que es lo que experimentan los bebes. Me
quedo helada al leer el artículo. Sobre todo habla de la
ansiedad al nacer, de lo frió que es este mundo, del abandono,
del dolor, del horror... y me quede alucinada al darme cuenta
que la gran pregunta ¿qué
es lo que vive un bebe al nacer? Se la hacen a los pediatras, a
los filósofos, sociólogos... y todos ellos responden así: ....no
sabemos muy bien... yo no me acuerdo, probablemente ansiedad, un
trauma... son insensibles, inconscientes, ...se les puede
manipular porque no sienten... Un momento. Vuelvo a mirar la
portada de la revista. ¿Hay
aquí un error? ¿Es
una reproducción de una revista de los años sesenta? No,
realmente es una publicación del 2003 que revela algo como una
ignorancia inconsciente colectiva respecto al tema del
nacimiento. Las caras de los bebés expresan mucho. Y
desgraciadamente la autora no hizo la entrevista a ninguna
madre, a ningún padre, a ninguna comadrona, acompañantes en
primera fila que le hubieran podido aclarar mucho.
¡Claridad!
¡Luz!
¡Luz
a esta oscuridad! No puedo creer que no se les ocurre pensar que
DEPENDE, depende de como se siente una mujer embarazada, como es
atendido un parto, como es recibido un bebe al nacer... NO hay
ninguna reflexión sobre esta cuestión. Un articulo con una pinta
muy científica e intelectual. Y sumergido en la inconsciencia.
Esta
bien que se ponga de manifiesto tanta ignorancia en una revista
como es el MUNDO. Es sumamente revelador. Y la conclusión que
hago es que no hay otra reunión más importante que esta, aquí y
ahora, este congreso tiene mas emergencia que ningún otro en el
mundo. Porque necesitamos crear conciencia para la humanidad.
Porque
estamos donde comienza la vida. Con respeto, con amor, con
confianza. Gracias especialmente a todas las madres y a todos
los padres que a diario aman a sus bebes, their children, y a
vosotros los bebes, que nos devuelven amor multiplicado.